| WAHABISMO
NO ES ISLAM
Ayub
Sabri Pasha
Los
Wahabis son uno de los grupos que se llaman a sí mismos musulmanes
mientras, de hecho, se esfuerzan en demoler el Islam.
Ayub
Sabri Pasha (m. 1308 (1890)), Contralmirante en tiempos del trigésimo
cuarto sultán Otomano, ‘Abdel Hamid Jan II (1258-1336 (1842-1890)),
enterrado en la capilla del sultán Mahmud, en Estambul, escribió
un libreto en el que habló sobre el Wahabismo con todo detalle (Mir’at
al-Haramain, vol. III, pp. 99; cinco volúmenes en turco, Matba’a-i
Bahriye, Istambul, 1301-1306).
Lo
que sigue es traducción, en su mayor parte, del libro de Ayub Sabri
Pasha.
El
Wahabismo fue establecido por Muhammad ibn ‘Abdel Wahab. Nació
en Huraimila, en el Nayd, Arabia, en 1111 (1699) y murió en 1206
(1791). Viajó a Basora, Bagdad, Irán, India y Damasco, por intereses
comerciales y viajeros. En esos viajes conoció los heréticos libros
escritos por Ahmad ibn Taimiiah de Harrán (661-728 (1263-1328),
el contenido de los cuales es incompatible con las creencias de
la Gente de la Sunnah (Ahl us-Sunnah).
Como
era muy astuto y charlatán, comenzó a ser conocido como "el
Sheij del Nayd". Para aumentar su fama, acudió a las conferencias
de los sabios hambalis en Medina y, posteriormente, en Damasco y,
tras su regreso al Nayd, escribió muchos libros.
Su
libro, Kitâb at-Tawhid, fue refutado por los sabios de Meca con
muchas y preciosas respuestas, aportando contundente documentación
que fue recopilada en una colección titulada Saif ul-Yabbar, en
1221 y posteriormente impresa en Pakistán. Fue reproducida por Isik
Kitabevi en Estambul, en 1395 (1975).
Kitâb
at-Tawhid fue comentado por su nieto ‘Abd ur-Rahmán y, con
sus comentarios interpolados, fue publicado en Egipto con el título
Fatj al-Mayid, por un wahabi llamado Muhammad Hamid.
Las
ideas de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab engañaron a los aldeanos
habitantes de Dar’iyya y al jefe de estos, Muhammad ibn Sa’ud.
El número de aquellos que aceptaron sus ideas, que el denominó "Wahabismo",
se incrementó, por lo que decidió auto denominarse "Juez"
y nombrar "Emir" a Muhammad ibn Sa’ud, estableciendo
como ley que solamente sus descendientes pudieran sucederles.
El
padre de Muhammad ‘abd el Wahab, que era un buen musulmán
sunnita y los ‘ulamá de Medina comprendieron, por las palabras
de Muhammad, que pretendía iniciar un movimiento herético, y advirtieron
a todo el mundo que no hablasen con él. A pesar de lo cual, proclamo
el Wahabismo como un movimiento renovador, en 1150 (1737). Para
justificar sus desviaciones, habló mal de los juicios (iytihad)
de los ‘ulamá, llegando a considerar kufar a Ahl us-Sunnah,
es decir, encubridores; los que, a sabiendas, ocultan la Verdad
revelada. Dijo que aquel que visitase la tumba de un profeta o de
un wali, y se dirigiese al él diciendo: "¡Ia Nabi ul-lah (¡Oh
profeta de Dios), o, por ejemplo, "¡Ia ‘Abdel Qader!,
devendría mushrik (politeísta).
Según
el punto de vista wahabi, el que diga que alguien cercano a Dios
no puede ser un politeísta, será un kafir. Por ejemplo, si alguien
dijese: "Tal o cual medicina alivian el dolor" o "Dios
acepto mi oración junto a la tumba de tal profeta o tal wali"
devendría incrédulo.
Para
probar su idea, aportó como documentos la aleya: "iiaka nasta’in"
(Sólo de Ti esperamos ayuda) de la surat ul-Fátiha, y las aleyas
que hablan de tawakkul (confianza en Dios). Aquellos que conocen
el verdadero significado de "Tawhid" pueden entender que
los Wahabis, que se consideran a sí mismos muwahhidun (unitarios),
no son más que otro grupo de los que, bajo la máscara de tawhid,
pretenden destruir a la gente del tawhid y reformar el mismo Islam
Al
final de la segunda parte de su libro Al usul al-‘arba fi
tardid al-Wahhabiiah, Hadrat Hakim as-Sirhindí al-Muyaddidí, escribe:
"Los Wahabis y la gente que no siguen un madhab (una de las
escuelas aceptadas), no pueden comprender el significado de "mayaz"
(alegórico, simbólico) y de "isti’ara" (metáfora).
Mayaz es el uso de una palabra, no en su sentido obvio y literal,
sino más bien en un sentido alegórico o figurado, relacionado con
su significado. Allah Ta’ala declara en muchas aleyas del
Sagrado Corán que Él es el Real Hacedor de cada acto y que el hombre
es sólo un hacedor mayazí.
En
la aleya 57 de la sura al-An’am y en la sura de Iusuf, Él
dice:
"El
juicio (hukm) pertenece sólo a Allah"
es
decir, Allah Ta’ala es el único Juez (Hakím). Pero en la aleya
64 de la surat un-Nisá, Él dice:
"Ellos
no serán considerados verdaderos creyentes mientras no le tomen
(al Profeta) como juez de lo que disputan entre ellos."
La
aleya precedente establece que Allah Ta’ala es el único juez
verdadero y en la siguiente establece que un hombre puede ser juez.
Todo
musulmán sabe que Allah Ta’ala es quien solamente da la vida
y la quita, como dice en la aleya 56 de la sura Iusuf: "Él
sólo es quien da y toma la vida" y en la aleya 42 de la sura
az-Zumar dice:
"Allah
es el único que hace morir al hombre cuando llega el momento de
su muerte",
pero
en la aleya 12 de la sura as-Sayda dice:
"El
ángel que está encargado de tomar la vida, toma tu vida.".
Estos
son ejemplo de un uso figurado (mayazí) de las palabras.
La
aleya 80 de la sura ash-Shu’ará dice:
"Cuando
me enfermo, sólo Él me da la cura."
Y
en la aleya 49 de la sura Ale Imrán pone en palabras de Hadrat ‘Isa
ibnu Mariam (a.s.) las siguientes palabras:
"Yo
curo a aquel que es ciego y al leproso y yo hago a la muerte regresar
a la vida con el permiso de Allah."
Él
es el que da un hijo a un hombre, pero en la aleya 18 de la sura
Mariam hace decir al ángel Gabriel (a.s.):
"Yo
soy un enviado de tu Señor para regalarte un hijo puro"
El
verdadero protector del hombre es Allah Ta’ala. En la aleya
257 de la surat ul-Bacara, se establece claramente que:
"Allah
es el protector (wali)de los que creen"
y
en la aleya 55 de la sura al-Máidah dice:
"Vuestros
protectores son Allah y Su mensajero"
y
en la aleya 5 de la sura al-Ahzab dice:
"El
profeta es mejor protector de los creyentes que los creyentes de
sí mismos."
Él
no explica que el sentido de wali aplicado a un hombre es mayazí.
De la misma forma el verdadero auxiliador es Él, pero Él llama auxiliador
(mu’in) a un hombre, de manera figurada, como hace en la aleya
segunda de la sura al-Máidah:
"Ayudaos
(ta’áwanú) unos a otros a practicar la piedad (taqwa)".
Los
Wahabis consideran politeísta (mushrik) a los musulmanes que llaman
a alguien "siervo" de otro que no sea de Allah, por ejemplo,
"Abd an-Nabí" o "Abd ar-Rasul", a pesar de que
en la aleya 32 de la surat an.Nur dice:
"Casad
a vuestras mujeres solteras y a aquellos pios de vuestros esclavos
(‘ibadikum)".
El
genuino Señor (rabb) es Allah Ta’ala, pero algún otro puede
ser llamado señor figuradamente, como hace Allah Ta’ala decir
a Iusuf (a.s.) dirigiendose al copero, en la aleya 32 de la sura
de su mismo nombre:
"Recuerdame
ante tu señor (rabbika)".
Al-Istihfah
(pedir intercesión) es a lo que más se oponen los Wahabis. Ellos
consideran politeísmo pedir protección a otro que no sea Allah.
Por supuesto, como todos los musulmanes saben, istihfah es sólo
para Allah, no obstante es lícito decir que alguien pide la intercesión
de otro, ya que en la aleya 15 de la surat ul-Qasas se dice:
"el
de su clan le pidió ayuda(astagázahu) (a Moisés) contra su enemigo"
y
en un hadiz leemos que: "pidieron intercesión (istishfah) de
Adán en el sitio de Mashar".
En
un hadiz recogido en Al-Hisn al-Hasin se lee: "Aquel que necesite
ayuda que diga: "¡Oh siervos de Allah, ayudadme!"
Pedir
cura y ayuda de Rasulullah (s.) y a los awliiah no significa abandonar
a Allah u olvidar que Él es el creador. Es como esperar que Allah
envíe la lluvia por mediación de las nubes, envíe la cura por mediación
de las medicinas o esperar la victoria de Allah usando cañones,
bombas, helicópteros y aviones. Esos son causas. Allah Ta’ala
lo ha creado todo mediante causas. Usar de estos medios no es hacer
shirk (politeismo). Los profetas de Dios siempre se han servido
de estos medios.
De
la misma manera en que vamos a una fuente a beber el agua que Dios
nos envía; a la panadería a por el pan que Allah ha creado y fabricamos
armamento y entrenamos a nuestras tropas para que Allah nos de la
victoria, enviamos nuestro corazón junto al alma de un profeta o
un santo (wali), con la intención de que Allah acepte nuestra oración,
gracias a la intercesión de ellos.
Usar
la radio para escuchar los sonidos que Allah ha creado mediante
ondas electromagnéticas, no significa abandonar a Allah por un cajón
parlante, porque somos conscientes de que es Allah quien otorga
su peculiaridad, su poder, al aparato de radio.
Un
politeísta adora a los ídolos sin pensar en Allah. Un musulmán,
cuando recurre a los medios y utiliza las causas para lograr unos
efectos, no pierde de vista que es Allah Ta’ala quien otorga
efectividad y peculiaridad a las cosas y a las criaturas. Cualquier
cosa que desee la espera de Allah. Sabe que cualquier cosa que consiga
procede de Allah.
Loa
Wahabis utilizan cualquier medio que les conviene para alcanzar
sus objetivos mundanos. Satisfacen sus deseos sensuales por cualquier
medio, pero llaman politeísmo a procurarse los medios para ganar
la otra vida. ¿Qué concepción del tawhid tan extraña es esa?
Debido
a que las palabras de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab favorecían
la satisfacción de los deseos sensuales, captaron con facilidad
a aquellos que no poseían conocimientos religiosos. Así, proclamaron
que los sabios de Ahl us-Sunnah y los musulmanes que estaban en
el camino recto, eran incrédulos.
Los
emires de la familia Sa’ud fundaron el Wahabismo por deseo
de incrementar su poder y extender sus territorios. Obligaron a
los clanes árabes a convertirse en Wahabis y mataron a todos aquellos
que no quisieron hacerlo. Los aldeanos, por miedo a la muerte, obedecieron
al Emir de Dar’iyya, Muhammad ibn Sa’ud, transformándose
en soldados que atacaron las propiedades, las vidas y la honra de
los no-Wahabis.
El
hermano de ‘Abdel Wahhab, Sheij Suleimán, fue uno de los sabios
de Ahl us-Sunnah. Esta santa persona rebatió el Wahabismo y sus
heréticos principios en su libro As sawa’iq al-ilahiyya fi
r-raddi ‘alal wahawiiah, impreso por Nubbat al-Ahbar en Bagdad,
el año1306 (1889) y reproducido por Isik Kitabevi, en Estambul,
el año 1396 (1975).
Los
maestros de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab, que se dieron cuenta
de cómo éste había abierto un camino para el liderazgo diabólico,
también refutaron sus desviados escritos. Todo ello incrementó el
resentimiento y la hostilidad de los Wahabis contra los musulmanes.
Los
heréticos principios del Wahabismo no se extendieron entre los musulmanes
por la fuer<za del razonamiento y la convicción sino mediante
la crueldad y el derramamiento de sangre. El Emir de Dar’iyya,
Muhammad ibn Sa’ud fue el más insensible ante toda la sangre
derramada en ese camino. Ese hombre, antepasado de los actuales
emires de Arabia llamada "Saudí" era del clan de los Banu
Hanifa y uno de los descendientes de aquellos que creyeron en Musailamah
al-Kaddab como profeta, tras la muerte de Mensajero de Dios.
Los
Wahabis hablan como si creyeran sinceramente en la Unicidad de Allah
y como si los musulmanes llevasen seiscientos años siendo politeístas
y ellos estuviesen tratando de salvarles del kufr. Para demostrar
que están en lo cierto, se apoyan en la aleya 5 de la sura al-Ahqaf
(46):
"
y quién está más equivocado que aquellos que, en lugar de invocar
a Allah, invocan a quienes no van a escucharles hasta el Día de
la Resurrección, indiferentes a sus invocaciones."
Y
en la aleya 106 de la sura de Iunus(10):
"No
invoques en lugar de Allah a quien no puede beneficiarte ni perjudicarte.
Si lo hicieras, entonces serías de los impíos."
Siendo
así que todas las exégesis coránicas indican que estas dos aleyas
, y sobre muchas otras semejantes, han sido enviadas contra los
politeístas.
Los
Wahabis, en su libro Kashf sah-Shubuhat, malinterpretan la tercera
aleya de la sura az-Zumar, en la que se dice:
"Los
que han tomado amigos en lugar de Él dicen: Sólo lo hacemos para
que nos acerquen a Allah."
Esta
aleya cita las palabras de los politeístas que adoran ídolos. Los
Wahabis identifican a los musulmanes que piden la intercesión de
su profeta y de sus santos ante Allah, con los idólatras e, intencionadamente,
dicen que también los idólatras creen que sus ídolos no tienen poder
para crear y que sólo Allah es el Creador.
En
la interpretación de esta aleya, el libro Ruh al-Baián dice:
"Las
criaturas humanas han sido creadas con la capacidad de reconocer
al Creador, quien les ha creado a ellos y todo. Cada ser humano
siente el deseo de adorar a su creador y de ser llevado a Su cercanía,
aunque esta capacidad y deseo son anulados por el ego, el demonio
y la capacidad de engaño de las malas compañías que hacen que ese
deseo innato quede destruido, deviniendo la persona idólatra o incrédulo
en el Creador y en el Último Día. Lo más valioso que tiene el hombre
es el ma’arif (conocimiento gnóstico) que aporta seguridad
en el tawhid (unidad y unicidad divinas). Su señales son la creencia
en los profetas y en sus Libros" y su seguimiento, que es la
manera de conseguir cercanía de Allah. Cuando Dios creó al hombre,
conminó a Iblís a postrarse ante él, pero éste rehusó hacerlo, actuando
con rebeldía y los filósofos devienen kufar (encubridores de la
realidad, incrédulos) por que intentan aproximarse a Allh, no mediante
el seguimiento de las enseñanzas proféticas, sino siguiendo únicamente
a su propia razón. Los musulmanes para aproximarse a Allah se someten
a las leyes de la shari’ah y con ello susu corazones se llenan
de luz y el atributo divino de la hermosura (yamal) se manifiesta
en sus espíritus; los politeístas introducen cambios en el mensaje
divino, siguiendo las pasiones de su ego y, con ello, sus corazones
y su espíritu se ocurecen. Allah al final de la aleya dice que ellos
mienten cuando dicen que "adoramos a los ídolos por que ellos
pueden interceder por nosotros".
Los
Wahabis argumentan que Allah en la aleya 25 de la sura de Luqmán
dice: "Si preguntas a los incrédulos ¿Quién ha creado los cielos
y la tierra? Te dirán: "Ciertamente que ha sido Allah."
Y
en la aleya 87 de la sura az-Zuhruf dice:
"Si
preguntas a aquellos que adoran a otros distintos de Allah ¿Quién
ha creado esto? Te dirán "Ciertamente, Allah lo ha creado"
y,
por ello dicen: "También los idólatras saben que Allah es el
único creador. Adoran ídolos que no podrán interceder por ellos
en el Día del Juicio. Por ello devienen politeístas e incrédulos."Pero
existen tafsires que hacen la exégesis de cada aleya coránica, en
los que se evidencia que la utilización que los Wahabis hacen de
las aleyas coránicas no es correcta. No se pueden usar contra los
musulmanes aleyas que Allah dirige contra los politeístas, pues
los muslmanes nunca hemos adorado a los profetas o a los auliiah
de Allah, ni decimos que sean compañeros o socios de Allah. Sino
que creemos que ellos son criaturas de Allah, seres humanos creados
por Él y, por tanto, que no son dignos de adoración. Creemos que
ellos son los seres más amados por Dios y que, por ese amor que
Él les tiene, Allah puede tener compasión de nosotros, el resto
de las criaturas. De Allah son el beneficio y el perjuicio. Sólo
Él es digno de adoración. Los polireístas piensan que sus ídolos
no son creados y por tanto son dignos de ser adorados y, por eso
precisamente, los adoran. Eso es lo que les hace ser politeístas.
No lo serían si dijesen que utilizan a esos ídolos para pedirles
que intercedan por ellos ante Allah. Eso sería superstición, una
falsa creencia. Esa creencia se aleja de las creencias islámicas,
pero no se denomina politeísmo.
Como
se ve, la opinión que los Wahabis tienen de la gente de la Sunnah,
como incrédulos idólatras, es totalmente equivocada. El libro Kashf
ash-Shubuhat interpreta equivocadamente aleyas dirigidas a los idólatras,
incrédulos y politeístas, recurre a los sofismas y concluye que
Ahl us-Sunnah son politeístas, por lo que recomienda que se les
mate y confisquen sus propiedades.
Hadraat
‘Abdullah ibn ‘Umar transmite un hadiz en el que el
Mensajero de Dios(s.) dice:
"Han
perdido el camino recto. Han aplicado a los musulmanes las aleyas
que descendieron para los incrédulos."
Y
otro en el que dice:
"Lo
que más temo para mi nación (ummah) es que interpreten el Corán
conforme a sus propias opiniones y lleguen a conclusiones fuera
de lugar."
Otro
de los que se dio cuenta del carácter herético de las ideas de Muhammad
ibn ‘abd el-Wahhab y de lo dañinas que podrían llegar aser,
fue Muhammad ibn Suleimán al Madaní, fallecido en Medina en 1194
(1779) uno de los grandes sabios de Medina. Era un faqih de la escuela
shafi’í y escribió muchos libros, siendo muy famosos sus comentarios
al libro de Hayyar al-Makkí, At-Tuhfa al-Muhtaj. En Al-Fatáwa, su
obra en dos tomos refutando al Wahabismo, dice:
"¡Oh
Muhammad ibn ‘Abdel Wahhab, .no calumnies a los musulmanes,
por amor de Dios! Te lo advierto. Si alguien dice que algún otro
que Allah es el Creador, llámale descreido, Pero aquellos que se
adhieren a las causas (wasilah) y que creen que ambas, las causas
y sus efectos, son creadas por Allah, no pueden ser llamados descreídos.
Tu eres musulmán también. Es mejor llamar a un musulmán descreído
que llamárselo a todos los musulmanes. Aquel que abandona la comunidad
puede perderse con más facilidad. La aleya 114 de la surat un-Nisá
confirma mis palabras:
a
quien se oponga al Mensajero (Muhammad) después de habérsele manifestado
claramente la dirección, y siga un camino diferente al de los creyentes,
Le abandonamos en la medida en que él se desvía y le arrojaremos
al fuego del Yahannam.
El
pensamiento wahabi posee numeroso dogmas erróneos. Sus creencias
están basadas en tres principios:
1º
Creen que los actos de adoración (‘ibadat) están incluidos
en los principios doctrinales y que, aquellos que no practiquen
su fe, por ejemplo, la oración ritual, o el impuesto obligatorio,
sabiendo que son actos obligatorios, deviene descreído (kafir) y
debe ser matado y sus posesiones distribuidas entre los Wahabis.
Ash-Shahistaní
escribió en su famosa obra Al-Milal wan-Nihal:
"Los
sabios sunnis tienen dicho unánimemente que los actos de adoración
no forman parte de los principios doctrinales. El que no practique
los ritos obligatorios por pereza, aun sabiendo que son obligatorios,
no deviene descreído por ello. Aunque, en el caso de aquellos que
no practican la oración obligatoria, no existe unanimidad. La escuela
Hambali considera que aquel que no realiza la oración obligatoria
por pereza, deviene descreído." (versión turca, p. 63, El Cairo,
1070 a.H.)
La
escuela Hambali considera descreído al musulmán que no realiza su
oración obligatoria por pereza, pero no hace extensible esa valoración
para el resto de los actos de adoración incumplidos. Por tanto,
sería erróneo equiparar a los Wahabis con los Hambalis en este asunto.
Aquellos que no pertenecen a ninguna de las cuatro escuelas no son
gente de la Sunnah y, anteriormente, también hemos explicado cómo
aquellos que no pertenecen a la gente de la Sunnah no pueden ser
tampoco Hambalis.
2º
Los Wahabis dicen que aquel que busca la intercesión (shafa’)
ante los profetas o los amigos de Dios (awliah) o visita sus tumbas
y reza junto a ellas, considerándolos intermediarios ante Dios y
que el hecho de que estén muertos no tiene importancia, deviene
un descreido.
Si
el hecho de hablar a una persona muerta junto a su tumba fuese señal
de ser un descreido, nuestro Profeta (s.) y los grandes ‘ulama
y los amigos de Allah (awliah) nunca lo habrían hecho. En cambio,
era costumbre de nuestro Profeta (s.) visitar el cementerio de Baqui
en Medina y también a los mártires de Uhud. De hecho, en el libro
de los Wahabis titulado Fath ul-Mayid, en la pág. 485, se reconoce
que el Mensajero (s.) los saludaba y hablaba con ellos.
Nuestro
Profeta (s.) siempre decía en sus oraciones: "Allah humma.
Inni as’aluka bi haqqi sa’alima alaika." (¡Oh Dios
mío, te ruego por el derecho que tienen ante Ti aquellas personas
a las que Tú has otorgado siempre lo que Te han pedido) y recomendó
a los musulmanes suplicar a Allah de esa misma manera.
Cuando
el Mensajero (s.) enterró a Fátima la madre de ‘Ali Emir al-Muminín
(a.s.) con sus propias benditas manos, dijo:
"Allahuma
igfir li ummi Fátimata binta Asad wa wasi’ ‘alaiha ma
halaha bi haqqi nabiika wa anbia il ladína min qablí. Innaka arhamur
rahimín
(¡Oh
Dios mios, perdona a mi madre (pues vivió muchos años con ella y
la consideraba como su madre y decía que siempre cuido de él mejor
que de sus propios hijos) Fátima hija de Asad y haz amplia su última
morada. Acepta de mí esta oración por el derecho que tiene ante
Ti tu Profeta y los profetas anteriores. Ciertamente, Tú eres el
Más Misericordioso de los Misericordiosos.)
Segunda
Parte
En
un hadiz transmitido por An-Nasai y por At-Tirmidi se recoge que
el Profeta (s.) ordenó a un hombre ciego que le había pedido que
rezase por su curación, que hiciese la ablución y una oración de
dos raka’ y , tras ella, que dijese:
"Allah
humma, inni as’aluka wa atawahhahu ‘alaaika bi nabiika
Muhammadi, nabi ir-rahma. Ia Muhammadu inni atawahhahu bika ila
rabbi fi hayati hadihi li takdiya li. Allah humma fa shafi’hu
fi ia".
En
la que el Mensajero (s.) le encominda ponerle a él como intercesor
para que, así, su oración sea aceptada. Los compañeros solían usar
esta súplica que también se recoge en el libro Al-Hisn al-Hasin
con su cadena de transmisión y en su comentario se dice que el sentido
de la súplica es: ¡Oh Dios mío yo me dirijo a Ti y Te pido a través
de Tu mensajero Muhammad, el Mensajero de la Misericordia...
Estas
súplicas muestran que es permisible poner como intermediarios a
aquellos que Dios ama, y rezar a Dios diciendo: "¡Oh Dios mío,
por el amor que Tu les tienes concédeme lo que Te pido!"
Sheij
‘Alî Mahfud (m. 1361(1942)) uno de los grandes sabios de la
Universidad Al-Azhar, ponderó mucho a Ibn Taimiiah y a ‘Abdu
en su libro Al-Ibda’, no obstante escribió:
"No
es correcto decir que los awliia’ dirigen los asuntos mundanos
tras su muerte, curando enfermedades, rescatando a quienes están
a punto de ahogarse, ayudando a los que están frente al enemigo
y encontrando las cosas perdidas. Es erróneo decir que, dado que
los awliia’ tienen una gran posición espiritual, Allah les
ha permitido realizar esas tareas, y de esa manera, ellos pueden
hacer lo que deseen y que quien se refugia en ellos no está equivocado.
Pero lo que sí es cierto es que, entre sus awliia’, Allah
bendice a quienes Él quiere y por su generosidad (karamat) Él cura
a los enfermos, rescata a los que están a punto de ahogarse, ayuda
a quienes están frente al enemigo y hace que se encuentre las cosas
perdidas. Es lógico y también el Corán nos lo enseña." Sheij
‘Alî Mahfud, Al-Ibda’, pág. 213, El Cairo 1956.
‘Abdullah
ad-Dasuqi y Iusuf ad-Dajwi, profesores de la Universidad de Al-Azhar,
escriben comentarios elogiosos sobre el libro, al final del mismo.
Hadrat
‘Abdel Gani an-Nabulusí escribió: "un hadiz qudsi que
Al-Bujarí recogió de Abu Hurairah, dice que dijo el Profeta (s.):
Dios Altísimo declaró: "mis siervos humanos no pueden acercarse
a Mí con nada mejor que realizando sus deberes obligatorios (fard).
Cuando se esfuerzan en la realización de actos de adoración suplementarios,
eso me agrada tanto que Yo soy el que oye por sus oídos, ve por
sus ojos, toma por medio de sus manos y camina por sus pies y les
daré lo que me pidan. Si ellos confían en Mí, Yo les protegeré."
Los
actos de adoración suplementarios aquí mencionados son, tal y como
está recogido en Maraq al-Falah y en las anotaciones de At-Tantawi,
la sunnah y los actos suplementarios de aquellos que hacen lo obligatorio.
Este hadiz, pues, establece que: "Quien tras realizar los actos
obligatorios, se esfuerza en actos de adoración suplementarios (nawáfil)
obtendrá el amor de Dios y sus ruegos serán aceptados." ‘Abdel
Gani an-Nabulusí, Al-Haqiqat an-Nadiyya, pág. 182, Estambul, 1290.
Estén
vivos o muertos, cuando estas personas ruegan por otros a su Señor,
éstos consiguen lo que desean. Ellos oyen aunque estén muertos.
Igual que no lo hicieron cuando estaban vivos, no se pliegan ante
los deseos de los que llegan a ellos con las manos vacías, pero
ruegan por ellos. Por esa razón, un hadiz declara que:
"Cuando
estés en un problema, pide ayuda a aquellos que moran en las tumbas."
De
hecho, un musulmán continúa siendo un musulmán cuando esta muerto
i gual que lo era cuando estaba vivo. Los profetas continúan siendo
profetas tras u fallecimiento igual que lo fueron mientras estaban
vivos, pues es el alma de un hombre la que es musulmana y cuando
el hombre muere su alma no cambia. Este hecho esta recogido en el
libro ‘Umdat al-‘aqâ’id del Imam ‘Abdullah
as-Nasafí, Londres, 1259 (1843) Así mismo, los awliia’ continúan
siendo awliia’ después de muertos igual que cuando estaban
vivos. Aquel que no lo cree es un ignorante.
Hemos
probado en otra obra nuestra que los awliia’ poseen karamat
tras su muerte igual que las poseyeron en vida. (Al-Hadiqa, pág.
230).
El
maestro hanafi Ahmad ibn Sayyid Muhammad al-Makki al-Hamawi y los
maestros safi’i, Ahmad ibn Ahmad as-Suya’i y Muhammad
ash-Shawbari al-Misri, escribieron libros en los que prueban que
los awliia’ poseían karamat (poderes milagrosos), que su karamat
continuaba después de sus fallecimiento y que tawassul (pedirles
su intercesión ante Allah) e istigáza (suplica) ante sus tumbas,
era permisible.
Estas
tres obras fueron publicadas juntamente con Ad-durar as-sauniiah
fir-raddi ‘alal wahabiiah de Hadrat Ahmad Zaimi Dahlan, en
el Cairo, el año 1319 (1901) y en 1347 (1928). Reproducción fotográfica
de Isik Kitabevi, Estambul, en 13396 (1976).
En
un hadiz verdadero, que los maestros del hadiz Hudhaima, Ad-Dara
Qutni y at-Tabaraní recogieron, ‘Abdullah ibn ‘Umar
declara que escuchó decir al Profeta: Interceder por aquellos que
visiten mi tumba será obligatorio para mí.
Imam
Al-Manawi recoge también este hadiz en su libro Kumuz ad-Daqa’iq,
añadiendo que el Mensajero de Allah (s.) dijo también: Tras mi muerte,
visitar mi tumba será como visitarme cuando estaba vivo.
Los
hadices:
Se
ha vuelto lícito (halal) para mí interceder por aquellos que visiten
mi tumba
recogido
por Imam al-Bazzar y transmitido por ‘Abdullah ibn ‘Umar
Y:
En
el Día del Juicio, yo intercederé por aquellos que vinieron a Medina
a visitar mi tumba.
recogido
en el Sahih de Muslim y transmitido también por ‘Abdullah
ibn ‘Umar
Son
hadices marfu’ y conocidos por la mayoría de los musulmanes.
At-Tabarani,
ad-Dara Qutmi y ‘Abd ar-Rahman ibn al-Fawzi recogen el hadiz
en el que se transmite que dijo el Profeta (s.):
Aquel
que realice el Hayy y después visite mi tumba, será como si me hubiese
visitado cuando estaba vivo.
Y
ad-Dara Qutmi recoge este otro, alusivo a quienes, cuando hacen
el Hayy, no visitan la tumba del Mensajero de Dios (s.) sin tener
una excusa válida:
Aquel
que realice el Hayy y no visite mi tumba, me habrá herido.
‘Abd
al-‘Azir, rector de la Universidad islámica de Medina, escribió
en su Tahqiq wa Isah: "Ninguno de los hadices arriba mencionados
recomendando la visita al santuario del Profeta, tienen cadena de
transmisión (isnad) o documentación alguna. El Sheij al-Islam Ibn
Taimiiah dice que todos ellos son "mawdu".
Los
rechaza como hacen todos los Wahabis, a pesar de que la cadena de
transmisión de todos ellos esta recogida en el octavo volumen de
los comentarios a Al-Mawahib de Az-Zarkami y al final del cuarto
volumen de Wafa al-Wafa de As-Samhudi. En estos libros se recoge
que estos hadices son correctos (hasan) y que los comentarios de
Ibn Taimiiah carecen de fundamento.
El
rector e instructor de la Universidad de Medina trata de ese modo
de calumniar los escritos de los sabios (‘ulama’) de
Ahl us-Sunnah y de extender los dogmas Wahabis por todo el mundo,
con sus libros.
Los
Wahabis, para hacer creer a los musulmanes y a los no musulmanes
que ellos son los verdaderos musulmanes, siguen una nueva política:
han fundado un centro islámico llamado Rabitat al-Alamía al-Islamía
en Meca, reuniendo a los ignorantes y contratando hombres con estudios
religiosos, escogiéndolos en cada país y pagándoles grandes sueldos.
Gracias a la ignorancia de estos hombres sobre los libros de los
maaestros de Ahl us-Sunnah, pueden utilizarlos como instrumentos
de sus planes. Desde este centro ellos defienden en todo el mundo
las tesis heréticas del Wahabismo, a las que califican de "fatwas
de la unidad islámica mundial".
Existen
muchos hadices relatando como Rasul ul-lah estaba vivo en su tumba
en una clase de vida desconocida. Hay numerosas pruebas de que son
hadices correctos. De ellos, los dos siguientes están recogidos
en seis famosos libros de hadices:
"Yo
oiré el salawat (Allah humma sal.li ’ala Muhammadin wa Ali
Muhammad- Oh Allah, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad)
recitado en la distancia"
"Si
una persona recita salawat en mi tumba, Allah envía a un ángel que
me informa de ello y yo intercederé por él el Día del Juicio."
Si
un musulmán acude a la tumba de otro musulmán al que conocía cuando
estaba vivo y le saluda, el musulmán fallecido le reconocerá y contestará
a su saludo.
Un
hadiz transmitido por Ibn Abid Dunya así lo recoge y añade: "y
el muerto se siente feliz"
Si
una persona saluda a los muertos que no conoce, estos le estarán
agradecidos y le responderán a sus saludos. ¿Cómo es posible que,
mientras los musulmanes y los mártires reconocen a quienes les saludan
y les responden, Rasulullah (s.) no pueda hacerlo? Así como el sol
en el firmamento ilumina el mundo entero, Rasulullah (s.) responde
al mismo tiempo a todos los que le saludan. En un hadiz se recoge
que dijo el mensajero: "Tras mi muerte, oiré como oigo cuando
estoy vivo". Otro hadiz transmitido por Abu Ya’la dice:
"Los profetas están vivos en sus tumbas y rezan la oración
obligatoria."
Ibrahim
ibn Bishar y Saied Ahmad ar-Rifa’i, y muchos awliiah dijeron
que ellos habían escuchado la respuesta de Rasulullah (s.) cuando
habían ido a su tumba y le habían saludado.
El
gran maestro islámico Jahl ad-Din as-Suyut escribió el libro Sharaf
al-muhkam en respuesta a una pregunta de si era cierto que Sayyid
Ahmad ar-Rifa’i había besado la santa mano de Rasulullah.
En este libro, él prueba mediante evidencias tradicionales que Rasulullah
estaba vivo en su santuario y que el oía y rspondía alos saludos.
Y cuenta como en la noche del Mi’ray (viaje del Profeta a
los cielos en cuerpo y alma) Rasulullah vio a Hadrat Moises rezando
junto a su tumba.
Un
hadiz relatado por Aisha relata que dijo el Mensajero de Dios (s.):
"Sufro las consecuencias de la comida envenenada qie ingerí
en Jaibar. Por culpa de ese veneno mi aorta casi no funciona."
Este hadiz demuestra que, además de la profecía, Allah a otorgado
a Hadra Muhammad (s.), el mejor de los seres creados, el maqam del
martirio.
Allah
dice en la surah Ale Imran, aleya 169: Y no consideréis que aquellos
que fueron matados en el camino de Dios están muertos, sino que
están vivos juntos y mantenidos junto a su Señor.
Sin
duda, este gran profeta, que fue envenenado en la senda de Dios,
se encuentra en lo alto de esta honorable posición que esta aleya
menciona.
El
hadiz transmitido por Ibn Hibban dice que dijo el Mensajero de Dios:
El santo cuerpo de los profetas no se pudrirá jamás. Si un musulmán
recita salawat para mí, un ángel me lo comunica y dice. Fulano el
hijo de fulano te envía salawat y te saluda. Hadrat Abu Darda uno
de los que estaban acompañando en ese momento al Mensajero de Dios
(s.) le preguntó: ¿También te lo comunicará tras tu fallecimiento?
Y el Profeta (s.) le contestó: Sí, también estaré informado de ello
tras mi muerte, pues le está prohibido a la tierra descomponer el
cadáver de los profetas. Ellos están vivos después de su fallecimiento
y están protegidos.
El
califa ‘Umar, tras la conquista del Quds (jerusalen) fue al
santuario del Profeta (s.), visitó su tumba y le saludó.
‘Umar
ibn ‘Abdel Aziz, que fue un gran wali de Allah, solía enviar
oficiales de Damasco a Medina con la misión de recitar salawat ante
el santuario del Profeta (s.).
‘Abdullah
ibn ‘Umar, al regreso de cada viaje, marchaba directamente
a la tumba del Profeta (s.). Primero saludaba al Mensajero de Dios
(s.) después a Abu Bakr as-Siddiq y finalmente a su propio padre.
Imam Nafi’ dijo: Vi más de cien veces a ‘Abdellah ibn
‘Umar ir a la tumba del Profeta y decirle: "As salam
aleika ia Rasul ul-lah" También un día Hadrat ‘Ali ibn
Abi Talib fue a la mezquita y, cuando vio la tumba del Profeta,
lloró, entonces dijo: "As salam aleika ia Rasul ul-lah".
Conforme
a lo transmitido por Imam Abu Hanifa, cuando uno realiza el Hayy,
debe completar primero su peregrinación a la Kaaba y, después, ir
a Medina a visitar al Profeta.
Qadi
‘Iad, autor del libro Shifa’, Imam Nawawí, sabio de
la escuela Shafi’i, e Ibn Humam, sabio de la escuela Hanafi,
recogen que existe un acuerdo general en la ummah, sobre que es
necesario visitar la tumba del Profeta. Algunos sabios dicen que
es obligatorio (wayib). De hecho, visitar las tumbas en una sunna
profética.
La
aleya 64 de la surat un-Nisa declara:
Si,
cuando se oprimieron a sí mismos, hubieran venido a ti, Allah los
habría perdonado y, si el Mensajero hubiera pedido el perdón para
ellos, habrían encontrado que Allah es Perdonador, Misericordioso.
Esta
aleya indica claramente que el Mensajero de Dios puede interceder
y que su intercesión (shafa’) será aceptada.
También
se nos ha ordenado visitar el santuario del Mensajero (s.) y pedirle
que interceda por nosotros ante Dios Altísimo. Existe un hadiz que
recoge que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Es conveniente
que una persona salga para un largo viaje con el único objeto de
visitar tres mezquitas". Se refiere a la Mezquita sagrada de
la Meca, la Mezquita del Mensajero en Medina y la Mezquita Lejana
(Al-Aqsa) en Jerusalen. Por esa razón, aquellos que hacen el Hayy
y no van a visitar la tumba del Profeta (s.), serán privados de
su recompensa.
Existe
un hadiz que recoge que dijo el profeta (s.):
"No
hagáis de mi santuario un lugar de fiesta"
Hadrat
‘Abd al-Azim al-Munziti, un maestro en hadices, ha comentaado
este hadiz diciendo:
"No
consideréis que es suficiente con visitar mi tumba solamente una
vez al año, como un día festivo ¡Tratad de visitarla continuamente!"
De
hecho, no está permitido realizar la obligación obligatoria en el
cementerio. Se ha dicho que este hadiz podría significar: "No
fijéis un día señalado para visitar mi tumba, como si fuera un lugar
de fiesta."
Judios
y cristianos, cuando visitaban a los profetas, solían hacerlo en
grupo, tocando instrumentos, cantando canciones y actuando ceremoniosamente.
Este hadiz implica que no debemos organizar un bullicio festivo
con cosas prohibidas, en los días festivos. No debemos tocar flautas
o tambores o actuar ceremoniosamente durante nuestra visita. Debemos
visitarle y saludarle, rezar y marchar silenciosamente, sin prolongar
nuestra estancia.
Dice
el Imam Abu Hanifa que la visita a la tumba del Profeta (s.) era
la costumbre mas valiosa, y hay algunos maestros que dicen que es
obligatorio (wayib), por ello visitar la tumba del Profeta (s.)
es considerado una ofrenda en la escuela Shafi’i.
En
efecto, en un hadiz qutsi, Allah Ta’ala dice:
¡Oh
Muhammad! Si Yo no te hubiese creado, no habría creado nada.
Como
se recoge en el libro Maktubat de Hadrat al-Imam ar-Rabbani, vol.
III, carta 122. El hadiz refleja lo mucho que Allah ama al Mensajero
(s.). Incluso una persona corriente no se negaría a una petición
realizada en nombre de la persona que ama. Es facil para la persona
que ama hacer algo por el amor que siente hacia su amado.Si una
persona dice: "¡Oh Dios mío! Por el amor a Tu amado Muhammad
(s.) yo te pido tal cosa" este deseo no le será negado.
As-Seied
Ahmad ibn Zaini Dahlan, mufti de la Meca, fue un gran sabio y el
Sheij al-Kutaba’ en la escuela Sahfi’i. Escribió muchas
obras, tales como: Julasat ul-Kalám fi baiani umara’i balad
al-Harám, Fir raddi ‘alal Wahhabiiati atba’u madhabi
Ibn Taimiiah, Ad-Durar as-Saniiah fi raddi ‘alal Wahabiiah,
en los que denunció el verdadero propósito de los Wahabis y probó
con aleyas coránicas y hadices que estaban desviados.
En
su obra Julasat ul-Kalam, menciona como engañaron a los ignorantes
de entre los muslmanes y refuto sus argumentos uno a uno, probando
que sus palabras eran mentiras y calumnias. En él leemos:
"Es
aceptable y permisible pedirle a Dios por mediación del Mensajero
(s.) una vez fallecido, igual que cuando estaba vivo, de la misma
manera que es permisible pedir a Dios por mediación de los awliiah
y de los musulmanes píos, como lo muestran los hadices."
Las
páginas 167, 170, 191, 208, 248, 353, 414, 416, 482,486 y 505 de
la obra wahabi Fath ul-Mayid, son una sátira contra los musulmanes.
Los sabios de Ahl us-Sunnah dicen que es únicamente Allah quien
crea, otorga el beneficio o el perjuicio y la aniquilación. El no
tiene socio. No los profetas, ni ningún otro ser vivo o muerto pueden
crear, beneficiar o perjudicar. Sin embargo, al ser amantes siervos
de Allah, nos beneficiamos de las bendiciones que ellos reciben.
Los Wahabis creen que eso es válido para los vivos, pero no para
los muertos. En la obra Fath ul-Mayid, pág 504, leemos: "Quien
pide a una persona muerta, o viva pero ausente, deviene politeísta.
Una persona puede ser requerida para aquello que tiene poder, pero
no esta permitido solicitar de alguien lo que sólo pertenece al
poder de Allah"
Y
en la página 136 dice:
"Pedir
bendiciones ante la tumba de un musulmán pío es politeísmo, semejante
a adorar a los ídolos al-Lat y Manat."
Y
en la pág 208 dice:
"Es
politeísmo pedir a los muertos lo que uno necesita, o rogar a través
de los muertos. Pedirle a una persona muerta es ignorancia y Dios
no lo permite, ya que ellos no han sido designados intermediarios
para interceder ni se les ha permitido hacerlo. El requisito previo
para la intercesión es la fe, pero la persona que interroga a los
muertos solicitándoles su intercesión es un politeísta y eso le
incapacita para recibir clemencia."
Pero,
en la página 200 se contradice con estas valoraciones y dice:
"Los
cielos temen a Dios. Dios ha dotado de sentido a los cielos y estos
poseen capacidad de percepción. Esta declarado en el Corán que la
tierra y los cielos alaban a Dios. Los compañeros del Profeta (s.)
escuchaban a las rocas rezar y alabar a Dios cuando el Mensajero
las tomaba en sus benditas manos.. La columna de la mezquita del
Profeta, llamada Hannana, gemía y su base rezaba y alababa a Dios."
Eso
muestra la simpleza de decir que los profetas y los awliia’
no sienten, cuaando, por otro lado, se reconoce que las montañas
y las rocas y columnas sienten y son conscientes.
Los
Wahabis devienen politeístas al decir que los vivos pueden hacer
de intermediarios ante Dios, pero los muertos no, pues ello significa
que los vivos oyen y sienten, pero no los muertos y por acusar de
politeísmo a quienes que creen esto, cuando la realidad es que es
solamente Dios quien siente y crea y que las personas, vivas o muertas,
son únicamente intermediarios entre las personas y Dios.
El
rumor que atribuye a Abu Hanifa la prohibición de pedir a Allah
por mediación del Mensajero (s.), como dice la obra Los comentarios
al Corán de ‘Alusi’s, es falso ya que ningún sabio de
la ummah ha recogido jamás ese comportamiento en Abu Hanifa. Al
contrario, todos los sabios han recogido en sus obras que está permitido.
Los
términos Tawassul, tashaffu’, istighaza y tawayyud, poseen
todos el mismo significado: intercesión y todas son acciones permisibles.
En
As-Sahih de al-Bujari se recoge que dijo el Mensajero (s.):
"El
Día del Juicio las gentes pedirán primero la intercesión de Hadrat
Adán."
Hadrat
Bilal ibn Hariz, uno de los notables compañeros del Mensajero, fue
una vez junto a él (s.) y le dijo: "¡Oh Mensajero de Dios!
¡Te pido en beneficio de tu Ummah que llueva! Y llovió.
Los
idólatras, que dicen que los ídolos pueden interceder por ellos,
adoran a los ídolos, pero los creyentes que piden la intercesión
de los profetas o de los awliia’, no les adoran.
El
sagrado Corán declara:
"La
intercesión sólo es posible con Su permiso."
En
la oración que nos ha sido ordenado recitar después de la llamada
al oración (Adán) se menciona que Allah a prometido a nuestro Profeta
(s.) los atributos de la Fadilah y la Wasilah. Él declaró que el
Profeta (s.) podría interceder por quien quiera que recitase esta
oración, por aquellos que recitan salawat y por aquellos que visitan
su tumba.
El
hadiz: "Yo intercederé por aquellos que han cometido grandes
pecados" demuestra que a él (s.) se le permitirá interceder
por cualquiera que tenga fe
De
los cuarenta hadices de la página 130 de Shawahid ul-Haqq, el decimotercero
dice:
"Yo
intercederé el Día del Juicio. Diré: ¡Oh Dios mío! Pon en el Paraíso
a aquellos que tienen fe del tamaño de un grano de mostaza."
Al-Bujari
también recogió este hadiz.
Istigaza
significa tawassul, poner a alguien como intermediario, pedir su
ayuda y a través de él. Pedir shafa’a de alguien, quiere decir
rezar a Dios para que uno pueda dejar este mundo con fe en que,
en el momento de su último suspiro, tendrá Su amor.
En
la obra Wahabi Fath ul-Mayid, en la página 323 dice:
"Es
politeísmo pedir la intercesión de alguien ausente. Dios ordena
la guerra contra los politeístas."
En
cambio, el Profeta (s.) solía decir: "¡Oh Muhammad, me estoy
acercando a mi Señor al ponerte a ti como intermediario." Tras
su fallecimiento, los compañeros solían recitar esta oración frecuentemente.
Un
hadiz transmitido por at-Tabarani recoge que dijo el Mensajero (s.):
"Cuando
una persona que esté sola en el desierto pierda algo ha de decir:
¡Oh siervos de Allah, ayudadme! Pues Allah posee siervos a los que
no puedes ver."
Ibn
Hayyar al-Makki, en su comentario Al-Idah al-Manasik, dijo que esta
oración ha sido verificada numerosas veces.
Como
fue transmitido por Abu Daud y por muchos otros, el Mensajero de
Dios (s.) una tarde en que estaba viajando, dijo: "Oh tierra
de Dios, pongo mi confianza en Allah contra tus enemigos."
(Julasat ul-Kalam, Bab us-Salam, Mecca, 1305; Isik Kitabevi, Estambul
1395 (1975)
El
Imam Abu Hanifa dijo:
"Estaba
yo en Medina y Sheij Ayub As-Sahtiani, que era un pío musulmán bien
conocido, entró en la mezquita as-Sharif, donde lo encontré. El
eminente Sheij estaba frente a la tumba del Profeta y de espaldas
a la qibla, luego se marchó."
El
eminente Ibn Yama’ escribió en su libro Al-Mansak al-Kabir:
"Al
visitarla, después de hacer una oración de dos raka’t y de
rogar cerca del mimbar, debe uno situarse en el lado enqiblado de
Huyrat as-Sa’ada, dejando a la izquierda la bendita cabeza
del Mensajero (s.) a dos metros de distancia de la pared de al-Marqad
ash-Sharif (el noble mausoleo del profeta (s.), entonces, dejando
atrás la pared de la qibla y volviendose lentamente hasta encarar
el Muwayahat as-Sa’ada deberás saludarle. Esto es así en todas
las escuelas (madáhib)."
‘Abd
el-Ghani an-Nabului, explicando el vigesimo tercero de "Los
desastres causados por la lengua" escribe: "Es makruh
(desaconsejable) decir mientras se ruega: "Por el derecho de
los profetas" o "por el derecho de este o aquel wali vivo
o muerto" y pedir a Dios por alguien diciendo esto, porque
se ha dicho que ninguna criatura tiene derechos adquiridos ante
Dios, es decir, que Dios no está obligado a hacer lo que cualquiera
desea."
Esto
es cierto, aunque Dios ha prometido a Sus siervos amados reconocerles
un derecho sobre Sí mismo y este derecho es que Él aceptará sus
deseos. Dice en el Sagrado Corán: "Es una obligación para Mí
ayudar a os creyentes."
Y
en Al-Fatwa al-Bizaziyya se dice: "Es lícito pedir algo por
amor al Profeta o a un wali, vio o muerto, mencionando su nombre"
(Al-Hadiqa).
Como
se ve, los sabios musulmanes dicen que está permitido rogar a Dios
amparándose en el derecho y el amor que Dios ha concedido a Sus
amados. Ningún sabio a dicho que pueda ser politeísmo que alguien
realice un ruego con la idea de que el hombre posee derechos sobre
Dios. Sólo los Wahabis lo dicen.
Hadimi
en "Los desastres causados por la lengua" dice también:
"Por tu derecho ¡Oh Rasul ul-lah! Y en las batallas pedía la
ayuda de Dios por el derecho de los pobres de entre los muhayyirin
(los compañeros del Profeta que emigraron de Meca a Medina). Muchos
sabios musulmanes han rogado "por el amor de aquellos a los
que Tú das cuando ellos Te piden" y "Por el derecho de
Muhammad al-Ghazali y de quien escriba estas oraciones en sus libros."
(Hadimi, Bariqa, Estaambul, 1284).
El
libro Al-Hisn al-Hasin está lleno de estas oraciones. Está escrito
en ‘Alusi’s Ghaliyya qque, cuando el Profeta Adán (a.s.)
pidió ser perdonado por el derecho del Profeta Muhammad (s.), Dios
Altísimo declaró: "Muhammad es quien Yo más amo de entre todas
mis criaturas. Te perdono por su derecho. Si no hubiese sido por
él no te habría creado."
Los
Wahabis escriben: "Imam Zain ul-‘Abidin vio a un hombre
rezando ante la tumba del Profeta (s.) y le interrumpió citándole
el hadiz: Recita salaawat por mí. Dondequiera que estés, tus saludos
me serán transmitidos." El evento se sigue relatando incorrectamente
para concluir: "por tanto, está prohibido ir junto a la tumba
y rezar y recitar salawat, para evitar que las tumbas se transformen
en lugares festivos. A todos aquellos que van a la tumba del Profeta
a rezar la oración ritual obligatoria, les está prohibido aproximarse
a su tumba con intención de saludarle. Ninguno de sus compañeros
lo hizo y previnieron contra aquellos que lo intentasen." Fath
al-Mayid, pág. 259. En él también se dice que el gobierno saudí
colocará soldados junto a la tumba del Profeta (s.) para evitar
que los musulmanes lo hagan. (pág. 234).
Hadrat
Yusuf an-Nabhani, en muchas partes de su libro sobre el Wahabismo,
refuta esas mentiras: "El Imam Zain ul-‘Abidin no prohibió
jamás visitar la bendita tumba del Profeta (s.). Prohibió las conductas
inconvenientes e ilícitas durante la visita. Su nieto, Imam Yafar
as-Sádiq, solía visitar la tumba del Profeta y permanecer junto
a la columna que está en dirección a Rawda, saludaba y decía: Su
bendita cabeza está hacia este lado. El decía: No hagáis de mi tumba
un lugar festivo, en el sentido de que: no visitemos su tumba únicamente
los días festivos, sino que lo hagamos cada día." (Shawahid
ul-Haqq, pág. 80, 3ª edición, El Cairo, 1385 (1965)
Abu
‘Abdellah al-Qurtubi escribe en su At-Tadhkira:
"Los
actos de la ummah del Profeta(s.) le son comunicados cada mañana
y cada tarde" (pág. 88 y 106) y "Cuando el califa al-Mansur
se encontraba visitando la tumba del Profeta (s.) preguntó a Imam
Malik: ¿Debo ponerme de cara a la qibla o la tumba del Mensajero?
A lo que Imam Malik le respondió: ¿Cómo puedes apartar tu cara del
Mensajero de Dios" Por él, tú y tu padre Adán seréis perdonados."
(pág. 89 y 116)
El
Imam An-Nawawi dice en su Adhkar, pág, 98: "Es sunnah visitar
las tumbas del Profeta (s.) y de los musulmanes pios y permanecer
en ellas un largo rato."
Ibn
Humam en su Fath al-Qadir, pág. 100, recoge el hadiz transmitido
por ad-Dar al-Qutni y al-Bazzar, que transmite que dijo el Mensajero
de Dios (s.): "Si alguien viene a mi tumba con la única intención
de visitarme, tendrá derecho a que yo interceda por él el Día de
Juicio."
Dios
favoreció a los awliia’ con karamat (poderes milagrosos).
Sus poderes se mantienen tras su muerte, con frecuencia. Están capacitados
para ayudar, incluso después de muertos. Es permisible tomarlos
como intercesores ante Dios, pero se les debe pedir de forma correcta.
No es permisible decir: "Te daré esto o lo otro si tú me concedes
lo que te pido o curas la enfermedad de mi pariente" como dicen
algunas gentes ignorantes. De todas formas, esto no puede considerarse
un acto de kufr, pues incluso la gente ignorante sabe que el wali
no puede realizar por sí mismo lo que le pide, sino que lo hace
por que Dios se lo permite. Piensa que el wali es un ser humano
amado por Dios y dice: "Por favor, pide a Dios que me conceda
lo que Le pido, pues Él no rechaza tus ruegos." De hecho, el
Mensajero de Dios dijo: "Existe mucha gente que es considerada
común y sin mérito, pero que son criaturas amadas por Dios y, cuando
desean algo, Dios se lo concede."
Este
hadiz viene también recogido en el libro Wahabi Fath ul-Mayid.
Imam
Ahmad, As-Shafi’i, Malik y Abu Hanifa, dijeron que está bien
(jair) obtener báraka visitando las tumbas de las gentes pías. Aquellos
que dicen pertenecer a Ahl us-Sunnah o que pertenecen a una de las
escuelas (madáhib) sunnis deben atenerse a lo que estos imames dicen.
Si no lo hacen así, no se puede decir que ellos sean gente de la
sunnah.
En
el libro Al-fatawa al-Hindiyya, capítulo"Ir al Hayy en lugar
de otro", del Sheij Nizam Mu’in ud-Din an-Naqshabandi
(1068-1118 ( 11658-1707) Impreso en El Cairo en 1310. 3ª edición
en 1393 (1973), se recoge que: "Es permisible dedicar la recompensa
(zawab)de una acción de adoración (‘ibada) a otra persona.
Por tanto se puede entregar a otra persona la recompensa obtenida
por la oración, el ayuno, la limosna, la perefrinación, la recitación
del Corán, el dikr, las visitas a las tumbas de los profetas, mártires
y musulmanes píos, de amortajar a un cadáver y de todos los actos
de caridad y buenas acciones." Por este párrafo se comprende
de paso que visitar las tumbas de los cercanos a Dios permite obtener
recompensa.
Los
Wahabis dicen: "Es causa de kufr y de shirk construir un mausoleo
sobre una tumba; que aquellos que rinden culto o aquellos que sirven
en los mausoleos, enciendan lamparillas de aceite o velas y ofrendar
limosnas por las almas de los muertos." Según ellos, los habitantes
de al-Haramain (Meca y Medina) han venido adorando los mausoleos
y los muros desde hace mucho tiempo.
Construir
un domo sobre una tumba es haram (prohibido) si se hace por ostentación
u ornamentación. Si es para proteger la tumba de la destrucción,
sólo lo consideran makruh (desaconsejable). Si se piensa que un
ladrón o un animal puede destruir su interior, es permisible, pero
no debe hacerse de ello un lugar de visita. No debe decirse que
deben ser visitados en ciertos momentos y menos hacer tawassul (pedir
intercesión) o recitar Corán por el muerto si se pasa por delante
de una tumba.
No
es makruh sepultar cadáveres en una construcción hecha con anterioridad,
los compañeros sepultaron al Mensajero de Dios (s.) y a los dos
primeros califas en un edificio ya construido y ninguno de ellos
estuvo en contra. Los hadices al respecto indican que tal cosa no
puede considerarse una herejía. El gran sabio islámico Ibn ‘Abidin
escribió: "Algunos sabios consideran que es makruh poner un
sudario, un sombrero o un turbante sobre la tumba de un musulmán
piadoso o un wali." El libro: Al-Fatawa al-Huyya dice que tal
cosa es makruh si se pretende mostrar a todo el mundo la grandeza
del difunto, no sea que por ello sea insultado, ya que los que visiten
una tumba deben ser respetuosos y guardar buenos modales.
En
efecto, los actos que no son prohibidos en al-Adil.lat ush-Shar’iiah
(la normativa islámica) deben ser juzgados conforme a la intención
con que se realizaron. Es cierto que en la época de los Sahaba (los
compañeros del Profeta (s.) no se construyeron cúpulas sobre las
tumbas, ni se colocaron sobre ellas sarcófagos de piedra o de madera,
ni se cubrieron con ropajes, pero ninguno de ellos estuvo en contra
de enterrar al Profeta (s.) y a sus dos primeros califas en una
habitación.
Todos
los libros de fiqh dicen que, tras el tawwaf de despedida a la Kaaba,
es preciso salir de la Mezquita al-Haram caminando hacia atrás,
como un acto de respeto a la Casa de Dios. No es algo que los Sahaba
hiciesen, perro su respeto a la Kaaba era tan evidente en todos
los detalles que, nuestro sabios, hicieron obligatorio salir de
la Mezquita de al-Haram caminando hacia atrás para inculcarnos el
mismo respeto por ella que el que maanifestaban los compañeros del
Profeta (s.). Por esa razón, hicieron lícito el cubrir las tumbas
y los mausoleos de los musulmanes pios y de los awliia’con
ropajes y construir cúpilas sobre ellas, en señal de respeto, para
inculcar en las gentes el mismo respeto hacia ellos como mostraban
los Sahaba. ‘Abd el-Ghani an-Nabulusi explica este punto con
detalle en su libro Kashf an-Nur que junto con la obra de Yalal
ud-Din as-Suyuti, Tanwir al-Halak fi imkaani ru’iat in-Nabiyihaaran
wal malak, fueron editadas en una sola obra por Isik Kitabevi, con
el título Al-Minhat al-Wahabiiah, en Estambul, 1974.
El
cementerio de Baki, situado en la bendita ciudad de Medina, muy
cerca de la tumba de Mensajero (s.) poseía muchos mausoleos llamados
"mash had" (lugar de maartirio). Los Wahabis los destruyeron
todos. Excepto los Wahabis, ningun sabio islámico ha dicho que sea
politeísmo o kufr visitar las tumbas o construir una cúpula sobre
ellas. Excepto a esta gente desviada, nunca se ha visto a ningún
musulmán demoliendo los mausoleos de los muertos.
Al
final del libro Halabi-i Kabir, leemos: "Si una persona decide
hacer un cementerio en un terreno de su propiedad y en él hay un
espacio libre, es permisible que alguien construya en él un mausoleo
con cúpula con la idea de enterrar cuerpos. En caso de que no hubiese
sitio en el cementerio para enterrar más cuerpos, ese mausoleo deberá
ser demolido para habilitar más espacio a las tumbas, ya que ese
espacio pertenece a la fundación que gobierna el cementerio y fue
destinado para enterramiento de las personas." Si el construir
mausoleos con cúpulas hubiese estado considerado señal de politeísmo,
o si se hubiese considerado que las tumbas con bóvedas eran ídolos,
nunca se hubiese considerado permisible su construcción.
El
famoso libro Wahabi Fath al-Mayid dice en la pág. 133: "¿Quien
intente conseguir bendiciones (tabarruk) con un árbol, una piedra,
una tumba o algo similar, deviene politeísta. Las tumbas han sido
convertidas en ídolos al haber construido cúpulas sobre ellas. La
gente de los tiempos pre-islámicos (Yahilía) también solía adorar
a las personas pías y las estatuas. Hoy en día, en las tumbas y
los mausoleos se hace eso y cosas peores. Intentar obtener bendiciones
en las tumbas de las personas pías es como adorar al ídolo Al-Lat.
Esos politeístas imaginan que los awliia’ escuchan y responden
sus oraciones y súplicas. Dicen que se aproximan a los muertos para
hacer ofrendas y dar limosnas. Todos esos actos son un grave politeísmo.
El politeísta es politeísta incluso si se denomina a sí mismo de
otra manera. Rogando a los muertos con respeto y ternura, degollando
animales, realizando ofrendas y actos similares, cometen politeísmo,
no importa como ellos lo denominen. Los politeístas de estos tiempos
le llaman a eso "ta’zim" (mostrar respeto) y "tabarruk"
(obtener bendiciones) para que parezca tolerable lo que hacen."
He
recogido en mis libros las respuestas que los ‘ulama’
islámicos dan a esas acusaciones calumniosas y ofensivas con que
los Wahabis insultan a Ahl us-Sunnah. Mencionaré un parrafo del
libro Al-usul al-arba’ fi tardid al-Wahabiiah (Los cuatro
pilares para refutar a los Wahabis) para mostrar al lector como
los Wahabis se desvían y engañan a sí mismos y llevan a los musulmanes
a la ruina: "El Corán, el hadiz, los dichos y hechos de Salaf
as-Salihin y de la mayoría de los sabios, señalan que es permisible
monstrar respeto (ta’zaim) a otro que a Allah subhana hu wa
ta’ala. La aleya 32 de la surat ul-Hayy, establece:
"Cuando
alguien respeta las cosas sagradas (sha’a’ir) de Dios,
ese sentimiento procede del respeto que tienen a Dios en sus corazones."
Sha’a’ir
significa "indicaciones, signos". Hadrat ‘Abd el
Haqq ad-Dahlawi dice: Sha’a’ir es el plural de sha’ira,
que significa "señal" (‘alama). Cualquier cosas
que recuerde a Alla ta’ala al verla, es una señal de Dios.
La aleya 158 de la surat ul-Baqara dice:
"As-Safa
y al-Marwa figuran entre las señales de Dios."
Como
se deduce claramente de esta aleya, las colinas de Safa y Marwa
no son las únicas señales de Dios Altísimo. Existen más y no sólo
en ‘Arafat, Muzdalifa y Mina.
Shah
Wali ul-lah ad-Dahlawi, escribe en la página 69 de su obra Huyyat
ul.Lahil Baligha: "Las grandes señales de Dios Altísimo son
cuatro: el Corán, la Kaaba, el Profeta (s.) y las oraciones obligatorias."
Y en la página 30 de su obra Altaf al-Quds, dice: "Amar las
señales de Allah ta’ala significa amar todo aquello que recuerda
a Allah. Amar a los awliia’ de Allah ta’ala es lo mismo."
Y en un hadiz recogido en el Musnad de Ibn Abi Shaiba y en Kunuz
ad-daqa’iq de al-Manawi, se recoge que dijo el Profeta (s.):
"Observar el rostro de los amigos de Dios (awliiah ul-lah)
es un acto de adoración, pues nos recuerdan a Dios Altísimo."
Por
esa razón, los awliia’ se encuentran también entre las señales.
Si las colinas de Safa y Marwa situadas junto a la Kaaba, entre
las cuales caminó la madre del profeta Ismail, Hadrat Hayyar (a.s.)
se encuentran entre las señales de Allah y son motivo de que recordemos
a esa bendita madre ¿Por qué los sitios donde Hadrat Muhammad, que
es la mejor de las criaturas y el Amado de Dios Altísimo, nació
y creció, los sitios donde adoró a Dios Altísimo, emigró, hizo la
oración y pasó, así como su tumba bendita, la de su familia purificada
y sus nobles compañeros, no han de contarse entre la señales?
En
un hadiz transmitido por An-Nasai y por At-Tirmidi se recoge que
el Profeta (s.) ordenó a un hombre ciego que le había pedido que
rezase por su curación, que hiciese la ablución y una oración de
dos raka’ y , tras ella, que dijese:
"Allah
humma, inni as’aluka wa atawahhahu ‘alaaika bi nabiika
Muhammadi, nabi ir-rahma. Ia Muhammadu inni atawahhahu bika ila
rabbi fi hayati hadihi li takdiya li. Allah humma fa shafi’hu
fi ia".
En
la que el Mensajero (s.) le encominda ponerle a él como intercesor
para que, así, su oración sea aceptada. Los compañeros solían usar
esta súplica que también se recoge en el libro Al-Hisn al-Hasin
con su cadena de transmisión y en su comentario se dice que el sentido
de la súplica es: ¡Oh Dios mío yo me dirijo a Ti y Te pido a través
de Tu mensajero Muhammad, el Mensajero de la Misericordia...
Estas
súplicas muestran que es permisible poner como intermediarios a
aquellos que Dios ama, y rezar a Dios diciendo: "¡Oh Dios mío,
por el amor que Tu les tienes concédeme lo que Te pido!"
Sheij
‘Alî Mahfud (m. 1361(1942)) uno de los grandes sabios de la
Universidad Al-Azhar, ponderó mucho a Ibn Taimiiah y a ‘Abdu
en su libro Al-Ibda’, no obstante escribió:
"No
es correcto decir que los awliia’ dirigen los asuntos mundanos
tras su muerte, curando enfermedades, rescatando a quienes están
a punto de ahogarse, ayudando a los que están frente al enemigo
y encontrando las cosas perdidas. Es erróneo decir que, dado que
los awliia’ tienen una gran posición espiritual, Allah les
ha permitido realizar esas tareas, y de esa manera, ellos pueden
hacer lo que deseen y que quien se refugia en ellos no está equivocado.
Pero lo que sí es cierto es que, entre sus awliia’, Allah
bendice a quienes Él quiere y por su generosidad (karamat) Él cura
a los enfermos, rescata a los que están a punto de ahogarse, ayuda
a quienes están frente al enemigo y hace que se encuentre las cosas
perdidas. Es lógico y también el Corán nos lo enseña." Sheij
‘Alî Mahfud, Al-Ibda’, pág. 213, El Cairo 1956.
‘Abdullah
ad-Dasuqi y Iusuf ad-Dajwi, profesores de la Universidad de Al-Azhar,
escriben comentarios elogiosos sobre el libro, al final del mismo.
Hadrat
‘Abdel Gani an-Nabulusí escribió: "un hadiz qudsi que
Al-Bujarí recogió de Abu Hurairah, dice que dijo el Profeta (s.):
Dios Altísimo declaró: "mis siervos humanos no pueden acercarse
a Mí con nada mejor que realizando sus deberes obligatorios (fard).
Cuando se esfuerzan en la realización de actos de adoración suplementarios,
eso me agrada tanto que Yo soy el que oye por sus oídos, ve por
sus ojos, toma por medio de sus manos y camina por sus pies y les
daré lo que me pidan. Si ellos confían en Mí, Yo les protegeré."
Los
actos de adoración suplementarios aquí mencionados son, tal y como
está recogido en Maraq al-Falah y en las anotaciones de At-Tantawi,
la sunnah y los actos suplementarios de aquellos que hacen lo obligatorio.
Este hadiz, pues, establece que: "Quien tras realizar los actos
obligatorios, se esfuerza en actos de adoración suplementarios (nawáfil)
obtendrá el amor de Dios y sus ruegos serán aceptados." ‘Abdel
Gani an-Nabulusí, Al-Haqiqat an-Nadiyya, pág. 182, Estambul, 1290.
Estén
vivos o muertos, cuando estas personas ruegan por otros a su Señor,
éstos consiguen lo que desean. Ellos oyen aunque estén muertos.
Igual que no lo hicieron cuando estaban vivos, no se pliegan ante
los deseos de los que llegan a ellos con las manos vacías, pero
ruegan por ellos. Por esa razón, un hadiz declara que:
"Cuando
estés en un problema, pide ayuda a aquellos que moran en las tumbas."
De
hecho, un musulmán continúa siendo un musulmán cuando esta muerto
i gual que lo era cuando estaba vivo. Los profetas continúan siendo
profetas tras u fallecimiento igual que lo fueron mientras estaban
vivos, pues es el alma de un hombre la que es musulmana y cuando
el hombre muere su alma no cambia. Este hecho esta recogido en el
libro ‘Umdat al-‘aqâ’id del Imam ‘Abdullah
as-Nasafí, Londres, 1259 (1843) Así mismo, los awliia’ continúan
siendo awliia’ después de muertos igual que cuando estaban
vivos. Aquel que no lo cree es un ignorante.
Hemos
probado en otra obra nuestra que los awliia’ poseen karamat
tras su muerte igual que las poseyeron en vida. (Al-Hadiqa, pág.
230).
El
maestro hanafi Ahmad ibn Sayyid Muhammad al-Makki al-Hamawi y los
maestros safi’i, Ahmad ibn Ahmad as-Suya’i y Muhammad
ash-Shawbari al-Misri, escribieron libros en los que prueban que
los awliia’ poseían karamat (poderes milagrosos), que su karamat
continuaba después de sus fallecimiento y que tawassul (pedirles
su intercesión ante Allah) e istigáza (suplica) ante sus tumbas,
era permisible.
Estas
tres obras fueron publicadas juntamente con Ad-durar as-sauniiah
fir-raddi ‘alal wahabiiah de Hadrat Ahmad Zaimi Dahlan, en
el Cairo, el año 1319 (1901) y en 1347 (1928). Reproducción fotográfica
de Isik Kitabevi, Estambul, en 13396 (1976).
En
un hadiz verdadero, que los maestros del hadiz Hudhaima, Ad-Dara
Qutni y at-Tabaraní recogieron, ‘Abdullah ibn ‘Umar
declara que escuchó decir al Profeta: Interceder por aquellos que
visiten mi tumba será obligatorio para mí.
Imam
Al-Manawi recoge también este hadiz en su libro Kumuz ad-Daqa’iq,
añadiendo que el Mensajero de Allah (s.) dijo también: Tras mi muerte,
visitar mi tumba será como visitarme cuando estaba vivo.
Los
hadices:
Se
ha vuelto lícito (halal) para mí interceder por aquellos que visiten
mi tumba
recogido
por Imam al-Bazzar y transmitido por ‘Abdullah ibn ‘Umar
Y:
En
el Día del Juicio, yo intercederé por aquellos que vinieron a Medina
a visitar mi tumba.
recogido
en el Sahih de Muslim y transmitido también por ‘Abdullah
ibn ‘Umar
Son
hadices marfu’ y conocidos por la mayoría de los musulmanes.
At-Tabarani,
ad-Dara Qutmi y ‘Abd ar-Rahman ibn al-Fawzi recogen el hadiz
en el que se transmite que dijo el Profeta (s.):
Aquel
que realice el Hayy y después visite mi tumba, será como si me hubiese
visitado cuando estaba vivo.
Y
ad-Dara Qutmi recoge este otro, alusivo a quienes, cuando hacen
el Hayy, no visitan la tumba del Mensajero de Dios (s.) sin tener
una excusa válida:
Aquel
que realice el Hayy y no visite mi tumba, me habrá herido.
‘Abd
al-‘Azir, rector de la Universidad islámica de Medina, escribió
en su Tahqiq wa Isah: "Ninguno de los hadices arriba mencionados
recomendando la visita al santuario del Profeta, tienen cadena de
transmisión (isnad) o documentación alguna. El Sheij al-Islam Ibn
Taimiiah dice que todos ellos son "mawdu".
Los
rechaza como hacen todos los Wahabis, a pesar de que la cadena de
transmisión de todos ellos esta recogida en el octavo volumen de
los comentarios a Al-Mawahib de Az-Zarkami y al final del cuarto
volumen de Wafa al-Wafa de As-Samhudi. En estos libros se recoge
que estos hadices son correctos (hasan) y que los comentarios de
Ibn Taimiiah carecen de fundamento.
El
rector e instructor de la Universidad de Medina trata de ese modo
de calumniar los escritos de los sabios (‘ulama’) de
Ahl us-Sunnah y de extender los dogmas Wahabis por todo el mundo,
con sus libros.
Los
Wahabis, para hacer creer a los musulmanes y a los no musulmanes
que ellos son los verdaderos musulmanes, siguen una nueva política:
han fundado un centro islámico llamado Rabitat al-Alamía al-Islamía
en Meca, reuniendo a los ignorantes y contratando hombres con estudios
religiosos, escogiéndolos en cada país y pagándoles grandes sueldos.
Gracias a la ignorancia de estos hombres sobre los libros de los
maaestros de Ahl us-Sunnah, pueden utilizarlos como instrumentos
de sus planes. Desde este centro ellos defienden en todo el mundo
las tesis heréticas del Wahabismo, a las que califican de "fatwas
de la unidad islámica mundial".
Existen
muchos hadices relatando como Rasul ul-lah estaba vivo en su tumba
en una clase de vida desconocida. Hay numerosas pruebas de que son
hadices correctos. De ellos, los dos siguientes están recogidos
en seis famosos libros de hadices:
"Yo
oiré el salawat (Allah humma sal.li ’ala Muhammadin wa Ali
Muhammad- Oh Allah, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad)
recitado en la distancia"
"Si
una persona recita salawat en mi tumba, Allah envía a un ángel que
me informa de ello y yo intercederé por él el Día del Juicio."
Si
un musulmán acude a la tumba de otro musulmán al que conocía cuando
estaba vivo y le saluda, el musulmán fallecido le reconocerá y contestará
a su saludo.
Un
hadiz transmitido por Ibn Abid Dunya así lo recoge y añade: "y
el muerto se siente feliz"
Si
una persona saluda a los muertos que no conoce, estos le estarán
agradecidos y le responderán a sus saludos. ¿Cómo es posible que,
mientras los musulmanes y los mártires reconocen a quienes les saludan
y les responden, Rasulullah (s.) no pueda hacerlo? Así como el sol
en el firmamento ilumina el mundo entero, Rasulullah (s.) responde
al mismo tiempo a todos los que le saludan. En un hadiz se recoge
que dijo el mensajero: "Tras mi muerte, oiré como oigo cuando
estoy vivo". Otro hadiz transmitido por Abu Ya’la dice:
"Los profetas están vivos en sus tumbas y rezan la oración
obligatoria."
Ibrahim
ibn Bishar y Saied Ahmad ar-Rifa’i, y muchos awliiah dijeron
que ellos habían escuchado la respuesta de Rasulullah (s.) cuando
habían ido a su tumba y le habían saludado.
El
gran maestro islámico Jahl ad-Din as-Suyut escribió el libro Sharaf
al-muhkam en respuesta a una pregunta de si era cierto que Sayyid
Ahmad ar-Rifa’i había besado la santa mano de Rasulullah.
En este libro, él prueba mediante evidencias tradicionales que Rasulullah
estaba vivo en su santuario y que el oía y rspondía alos saludos.
Y cuenta como en la noche del Mi’ray (viaje del Profeta a
los cielos en cuerpo y alma) Rasulullah vio a Hadrat Moises rezando
junto a su tumba.
Un
hadiz relatado por Aisha relata que dijo el Mensajero de Dios (s.):
"Sufro las consecuencias de la comida envenenada qie ingerí
en Jaibar. Por culpa de ese veneno mi aorta casi no funciona."
Este hadiz demuestra que, además de la profecía, Allah a otorgado
a Hadra Muhammad (s.), el mejor de los seres creados, el maqam del
martirio.
Allah
dice en la surah Ale Imran, aleya 169: Y no consideréis que aquellos
que fueron matados en el camino de Dios están muertos, sino que
están vivos juntos y mantenidos junto a su Señor.
Sin
duda, este gran profeta, que fue envenenado en la senda de Dios,
se encuentra en lo alto de esta honorable posición que esta aleya
menciona.
El
hadiz transmitido por Ibn Hibban dice que dijo el Mensajero de Dios:
El santo cuerpo de los profetas no se pudrirá jamás. Si un musulmán
recita salawat para mí, un ángel me lo comunica y dice. Fulano el
hijo de fulano te envía salawat y te saluda. Hadrat Abu Darda uno
de los que estaban acompañando en ese momento al Mensajero de Dios
(s.) le preguntó: ¿También te lo comunicará tras tu fallecimiento?
Y el Profeta (s.) le contestó: Sí, también estaré informado de ello
tras mi muerte, pues le está prohibido a la tierra descomponer el
cadáver de los profetas. Ellos están vivos después de su fallecimiento
y están protegidos.
El
califa ‘Umar, tras la conquista del Quds (jerusalen) fue al
santuario del Profeta (s.), visitó su tumba y le saludó.
‘Umar
ibn ‘Abdel Aziz, que fue un gran wali de Allah, solía enviar
oficiales de Damasco a Medina con la misión de recitar salawat ante
el santuario del Profeta (s.).
‘Abdullah
ibn ‘Umar, al regreso de cada viaje, marchaba directamente
a la tumba del Profeta (s.). Primero saludaba al Mensajero de Dios
(s.) después a Abu Bakr as-Siddiq y finalmente a su propio padre.
Imam Nafi’ dijo: Vi más de cien veces a ‘Abdellah ibn
‘Umar ir a la tumba del Profeta y decirle: "As salam
aleika ia Rasul ul-lah" También un día Hadrat ‘Ali ibn
Abi Talib fue a la mezquita y, cuando vio la tumba del Profeta,
lloró, entonces dijo: "As salam aleika ia Rasul ul-lah".
Conforme
a lo transmitido por Imam Abu Hanifa, cuando uno realiza el Hayy,
debe completar primero su peregrinación a la Kaaba y, después, ir
a Medina a visitar al Profeta.
Qadi
‘Iad, autor del libro Shifa’, Imam Nawawí, sabio de
la escuela Shafi’i, e Ibn Humam, sabio de la escuela Hanafi,
recogen que existe un acuerdo general en la ummah, sobre que es
necesario visitar la tumba del Profeta. Algunos sabios dicen que
es obligatorio (wayib). De hecho, visitar las tumbas en una sunna
profética.
La
aleya 64 de la surat un-Nisa declara:
Si,
cuando se oprimieron a sí mismos, hubieran venido a ti, Allah los
habría perdonado y, si el Mensajero hubiera pedido el perdón para
ellos, habrían encontrado que Allah es Perdonador, Misericordioso.
Esta
aleya indica claramente que el Mensajero de Dios puede interceder
y que su intercesión (shafa’) será aceptada.
También
se nos ha ordenado visitar el santuario del Mensajero (s.) y pedirle
que interceda por nosotros ante Dios Altísimo. Existe un hadiz que
recoge que dijo el Mensajero de Dios (s.): "Es conveniente
que una persona salga para un largo viaje con el único objeto de
visitar tres mezquitas". Se refiere a la Mezquita sagrada de
la Meca, la Mezquita del Mensajero en Medina y la Mezquita Lejana
(Al-Aqsa) en Jerusalen. Por esa razón, aquellos que hacen el Hayy
y no van a visitar la tumba del Profeta (s.), serán privados de
su recompensa.
Existe
un hadiz que recoge que dijo el profeta (s.):
"No
hagáis de mi santuario un lugar de fiesta"
Hadrat
‘Abd al-Azim al-Munziti, un maestro en hadices, ha comentaado
este hadiz diciendo:
"No
consideréis que es suficiente con visitar mi tumba solamente una
vez al año, como un día festivo ¡Tratad de visitarla continuamente!"
De
hecho, no está permitido realizar la obligación obligatoria en el
cementerio. Se ha dicho que este hadiz podría significar: "No
fijéis un día señalado para visitar mi tumba, como si fuera un lugar
de fiesta."
Judios
y cristianos, cuando visitaban a los profetas, solían hacerlo en
grupo, tocando instrumentos, cantando canciones y actuando ceremoniosamente.
Este hadiz implica que no debemos organizar un bullicio festivo
con cosas prohibidas, en los días festivos. No debemos tocar flautas
o tambores o actuar ceremoniosamente durante nuestra visita. Debemos
visitarle y saludarle, rezar y marchar silenciosamente, sin prolongar
nuestra estancia.
Dice
el Imam Abu Hanifa que la visita a la tumba del Profeta (s.) era
la costumbre mas valiosa, y hay algunos maestros que dicen que es
obligatorio (wayib), por ello visitar la tumba del Profeta (s.)
es considerado una ofrenda en la escuela Shafi’i.
En
efecto, en un hadiz qutsi, Allah Ta’ala dice:
¡Oh
Muhammad! Si Yo no te hubiese creado, no habría creado nada.
Como
se recoge en el libro Maktubat de Hadrat al-Imam ar-Rabbani, vol.
III, carta 122. El hadiz refleja lo mucho que Allah ama al Mensajero
(s.). Incluso una persona corriente no se negaría a una petición
realizada en nombre de la persona que ama. Es facil para la persona
que ama hacer algo por el amor que siente hacia su amado.Si una
persona dice: "¡Oh Dios mío! Por el amor a Tu amado Muhammad
(s.) yo te pido tal cosa" este deseo no le será negado.
As-Seied
Ahmad ibn Zaini Dahlan, mufti de la Meca, fue un gran sabio y el
Sheij al-Kutaba’ en la escuela Sahfi’i. Escribió muchas
obras, tales como: Julasat ul-Kalám fi baiani umara’i balad
al-Harám, Fir raddi ‘alal Wahhabiiati atba’u madhabi
Ibn Taimiiah, Ad-Durar as-Saniiah fi raddi ‘alal Wahabiiah,
en los que denunció el verdadero propósito de los Wahabis y probó
con aleyas coránicas y hadices que estaban desviados.
En
su obra Julasat ul-Kalam, menciona como engañaron a los ignorantes
de entre los muslmanes y refuto sus argumentos uno a uno, probando
que sus palabras eran mentiras y calumnias. En él leemos:
"Es
aceptable y permisible pedirle a Dios por mediación del Mensajero
(s.) una vez fallecido, igual que cuando estaba vivo, de la misma
manera que es permisible pedir a Dios por mediación de los awliiah
y de los musulmanes píos, como lo muestran los hadices."
Las
páginas 167, 170, 191, 208, 248, 353, 414, 416, 482,486 y 505 de
la obra wahabi Fath ul-Mayid, son una sátira contra los musulmanes.
Los sabios de Ahl us-Sunnah dicen que es únicamente Allah quien
crea, otorga el beneficio o el perjuicio y la aniquilación. El no
tiene socio. No los profetas, ni ningún otro ser vivo o muerto pueden
crear, beneficiar o perjudicar. Sin embargo, al ser amantes siervos
de Allah, nos beneficiamos de las bendiciones que ellos reciben.
Los Wahabis creen que eso es válido para los vivos, pero no para
los muertos. En la obra Fath ul-Mayid, pág 504, leemos: "Quien
pide a una persona muerta, o viva pero ausente, deviene politeísta.
Una persona puede ser requerida para aquello que tiene poder, pero
no esta permitido solicitar de alguien lo que sólo pertenece al
poder de Allah"
Y
en la página 136 dice:
"Pedir
bendiciones ante la tumba de un musulmán pío es politeísmo, semejante
a adorar a los ídolos al-Lat y Manat."
Y
en la pág 208 dice:
"Es
politeísmo pedir a los muertos lo que uno necesita, o rogar a través
de los muertos. Pedirle a una persona muerta es ignorancia y Dios
no lo permite, ya que ellos no han sido designados intermediarios
para interceder ni se les ha permitido hacerlo. El requisito previo
para la intercesión es la fe, pero la persona que interroga a los
muertos solicitándoles su intercesión es un politeísta y eso le
incapacita para recibir clemencia."
Pero,
en la página 200 se contradice con estas valoraciones y dice:
"Los
cielos temen a Dios. Dios ha dotado de sentido a los cielos y estos
poseen capacidad de percepción. Esta declarado en el Corán que la
tierra y los cielos alaban a Dios. Los compañeros del Profeta (s.)
escuchaban a las rocas rezar y alabar a Dios cuando el Mensajero
las tomaba en sus benditas manos.. La columna de la mezquita del
Profeta, llamada Hannana, gemía y su base rezaba y alababa a Dios."
Eso
muestra la simpleza de decir que los profetas y los awliia’
no sienten, cuaando, por otro lado, se reconoce que las montañas
y las rocas y columnas sienten y son conscientes.
Los
Wahabis devienen politeístas al decir que los vivos pueden hacer
de intermediarios ante Dios, pero los muertos no, pues ello significa
que los vivos oyen y sienten, pero no los muertos y por acusar de
politeísmo a quienes que creen esto, cuando la realidad es que es
solamente Dios quien siente y crea y que las personas, vivas o muertas,
son únicamente intermediarios entre las personas y Dios.
El
rumor que atribuye a Abu Hanifa la prohibición de pedir a Allah
por mediación del Mensajero (s.), como dice la obra Los comentarios
al Corán de ‘Alusi’s, es falso ya que ningún sabio de
la ummah ha recogido jamás ese comportamiento en Abu Hanifa. Al
contrario, todos los sabios han recogido en sus obras que está permitido.
Los
términos Tawassul, tashaffu’, istighaza y tawayyud, poseen
todos el mismo significado: intercesión y todas son acciones permisibles.
En
As-Sahih de al-Bujari se recoge que dijo el Mensajero (s.):
"El
Día del Juicio las gentes pedirán primero la intercesión de Hadrat
Adán."
Hadrat
Bilal ibn Hariz, uno de los notables compañeros del Mensajero, fue
una vez junto a él (s.) y le dijo: "¡Oh Mensajero de Dios!
¡Te pido en beneficio de tu Ummah que llueva! Y llovió.
Los
idólatras, que dicen que los ídolos pueden interceder por ellos,
adoran a los ídolos, pero los creyentes que piden la intercesión
de los profetas o de los awliia’, no les adoran.
El
sagrado Corán declara:
"La
intercesión sólo es posible con Su permiso."
En
la oración que nos ha sido ordenado recitar después de la llamada
al oración (Adán) se menciona que Allah a prometido a nuestro Profeta
(s.) los atributos de la Fadilah y la Wasilah. Él declaró que el
Profeta (s.) podría interceder por quien quiera que recitase esta
oración, por aquellos que recitan salawat y por aquellos que visitan
su tumba.
El
hadiz: "Yo intercederé por aquellos que han cometido grandes
pecados" demuestra que a él (s.) se le permitirá interceder
por cualquiera que tenga fe
De
los cuarenta hadices de la página 130 de Shawahid ul-Haqq, el decimotercero
dice:
"Yo
intercederé el Día del Juicio. Diré: ¡Oh Dios mío! Pon en el Paraíso
a aquellos que tienen fe del tamaño de un grano de mostaza."
Al-Bujari
también recogió este hadiz.
Istigaza
significa tawassul, poner a alguien como intermediario, pedir su
ayuda y a través de él. Pedir shafa’a de alguien, quiere decir
rezar a Dios para que uno pueda dejar este mundo con fe en que,
en el momento de su último suspiro, tendrá Su amor.
En
la obra Wahabi Fath ul-Mayid, en la página 323 dice:
"Es
politeísmo pedir la intercesión de alguien ausente. Dios ordena
la guerra contra los politeístas."
En
cambio, el Profeta (s.) solía decir: "¡Oh Muhammad, me estoy
acercando a mi Señor al ponerte a ti como intermediario." Tras
su fallecimiento, los compañeros solían recitar esta oración frecuentemente.
Un
hadiz transmitido por at-Tabarani recoge que dijo el Mensajero (s.):
"Cuando
una persona que esté sola en el desierto pierda algo ha de decir:
¡Oh siervos de Allah, ayudadme! Pues Allah posee siervos a los que
no puedes ver."
Ibn
Hayyar al-Makki, en su comentario Al-Idah al-Manasik, dijo que esta
oración ha sido verificada numerosas veces.
Como
fue transmitido por Abu Daud y por muchos otros, el Mensajero de
Dios (s.) una tarde en que estaba viajando, dijo: "Oh tierra
de Dios, pongo mi confianza en Allah contra tus enemigos."
(Julasat ul-Kalam, Bab us-Salam, Mecca, 1305; Isik Kitabevi, Estambul
1395 (1975)
El
Imam Abu Hanifa dijo:
"Estaba
yo en Medina y Sheij Ayub As-Sahtiani, que era un pío musulmán bien
conocido, entró en la mezquita as-Sharif, donde lo encontré. El
eminente Sheij estaba frente a la tumba del Profeta y de espaldas
a la qibla, luego se marchó."
El
eminente Ibn Yama’ escribió en su libro Al-Mansak al-Kabir:
"Al
visitarla, después de hacer una oración de dos raka’t y de
rogar cerca del mimbar, debe uno situarse en el lado enqiblado de
Huyrat as-Sa’ada, dejando a la izquierda la bendita cabeza
del Mensajero (s.) a dos metros de distancia de la pared de al-Marqad
ash-Sharif (el noble mausoleo del profeta (s.), entonces, dejando
atrás la pared de la qibla y volviendose lentamente hasta encarar
el Muwayahat as-Sa’ada deberás saludarle. Esto es así en todas
las escuelas (madáhib)."
‘Abd
el-Ghani an-Nabului, explicando el vigesimo tercero de "Los
desastres causados por la lengua" escribe: "Es makruh
(desaconsejable) decir mientras se ruega: "Por el derecho de
los profetas" o "por el derecho de este o aquel wali vivo
o muerto" y pedir a Dios por alguien diciendo esto, porque
se ha dicho que ninguna criatura tiene derechos adquiridos ante
Dios, es decir, que Dios no está obligado a hacer lo que cualquiera
desea."
Esto
es cierto, aunque Dios ha prometido a Sus siervos amados reconocerles
un derecho sobre Sí mismo y este derecho es que Él aceptará sus
deseos. Dice en el Sagrado Corán: "Es una obligación para Mí
ayudar a os creyentes."
Y
en Al-Fatwa al-Bizaziyya se dice: "Es lícito pedir algo por
amor al Profeta o a un wali, vio o muerto, mencionando su nombre"
(Al-Hadiqa).
Como
se ve, los sabios musulmanes dicen que está permitido rogar a Dios
amparándose en el derecho y el amor que Dios ha concedido a Sus
amados. Ningún sabio a dicho que pueda ser politeísmo que alguien
realice un ruego con la idea de que el hombre posee derechos sobre
Dios. Sólo los Wahabis lo dicen.
Hadimi
en "Los desastres causados por la lengua" dice también:
"Por tu derecho ¡Oh Rasul ul-lah! Y en las batallas pedía la
ayuda de Dios por el derecho de los pobres de entre los muhayyirin
(los compañeros del Profeta que emigraron de Meca a Medina). Muchos
sabios musulmanes han rogado "por el amor de aquellos a los
que Tú das cuando ellos Te piden" y "Por el derecho de
Muhammad al-Ghazali y de quien escriba estas oraciones en sus libros."
(Hadimi, Bariqa, Estaambul, 1284).
El
libro Al-Hisn al-Hasin está lleno de estas oraciones. Está escrito
en ‘Alusi’s Ghaliyya qque, cuando el Profeta Adán (a.s.)
pidió ser perdonado por el derecho del Profeta Muhammad (s.), Dios
Altísimo declaró: "Muhammad es quien Yo más amo de entre todas
mis criaturas. Te perdono por su derecho. Si no hubiese sido por
él no te habría creado."
Los
Wahabis escriben: "Imam Zain ul-‘Abidin vio a un hombre
rezando ante la tumba del Profeta (s.) y le interrumpió citándole
el hadiz: Recita salaawat por mí. Dondequiera que estés, tus saludos
me serán transmitidos." El evento se sigue relatando incorrectamente
para concluir: "por tanto, está prohibido ir junto a la tumba
y rezar y recitar salawat, para evitar que las tumbas se transformen
en lugares festivos. A todos aquellos que van a la tumba del Profeta
a rezar la oración ritual obligatoria, les está prohibido aproximarse
a su tumba con intención de saludarle. Ninguno de sus compañeros
lo hizo y previnieron contra aquellos que lo intentasen." Fath
al-Mayid, pág. 259. En él también se dice que el gobierno saudí
colocará soldados junto a la tumba del Profeta (s.) para evitar
que los musulmanes lo hagan. (pág. 234).
Hadrat
Yusuf an-Nabhani, en muchas partes de su libro sobre el Wahabismo,
refuta esas mentiras: "El Imam Zain ul-‘Abidin no prohibió
jamás visitar la bendita tumba del Profeta (s.). Prohibió las conductas
inconvenientes e ilícitas durante la visita. Su nieto, Imam Yafar
as-Sádiq, solía visitar la tumba del Profeta y permanecer junto
a la columna que está en dirección a Rawda, saludaba y decía: Su
bendita cabeza está hacia este lado. El decía: No hagáis de mi tumba
un lugar festivo, en el sentido de que: no visitemos su tumba únicamente
los días festivos, sino que lo hagamos cada día." (Shawahid
ul-Haqq, pág. 80, 3ª edición, El Cairo, 1385 (1965)
Abu
‘Abdellah al-Qurtubi escribe en su At-Tadhkira:
"Los
actos de la ummah del Profeta(s.) le son comunicados cada mañana
y cada tarde" (pág. 88 y 106) y "Cuando el califa al-Mansur
se encontraba visitando la tumba del Profeta (s.) preguntó a Imam
Malik: ¿Debo ponerme de cara a la qibla o la tumba del Mensajero?
A lo que Imam Malik le respondió: ¿Cómo puedes apartar tu cara del
Mensajero de Dios" Por él, tú y tu padre Adán seréis perdonados."
(pág. 89 y 116)
El
Imam An-Nawawi dice en su Adhkar, pág, 98: "Es sunnah visitar
las tumbas del Profeta (s.) y de los musulmanes pios y permanecer
en ellas un largo rato."
Ibn
Humam en su Fath al-Qadir, pág. 100, recoge el hadiz transmitido
por ad-Dar al-Qutni y al-Bazzar, que transmite que dijo el Mensajero
de Dios (s.): "Si alguien viene a mi tumba con la única intención
de visitarme, tendrá derecho a que yo interceda por él el Día de
Juicio."
Dios
favoreció a los awliia’ con karamat (poderes milagrosos).
Sus poderes se mantienen tras su muerte, con frecuencia. Están capacitados
para ayudar, incluso después de muertos. Es permisible tomarlos
como intercesores ante Dios, pero se les debe pedir de forma correcta.
No es permisible decir: "Te daré esto o lo otro si tú me concedes
lo que te pido o curas la enfermedad de mi pariente" como dicen
algunas gentes ignorantes. De todas formas, esto no puede considerarse
un acto de kufr, pues incluso la gente ignorante sabe que el wali
no puede realizar por sí mismo lo que le pide, sino que lo hace
por que Dios se lo permite. Piensa que el wali es un ser humano
amado por Dios y dice: "Por favor, pide a Dios que me conceda
lo que Le pido, pues Él no rechaza tus ruegos." De hecho, el
Mensajero de Dios dijo: "Existe mucha gente que es considerada
común y sin mérito, pero que son criaturas amadas por Dios y, cuando
desean algo, Dios se lo concede."
Este
hadiz viene también recogido en el libro Wahabi Fath ul-Mayid.
Imam
Ahmad, As-Shafi’i, Malik y Abu Hanifa, dijeron que está bien
(jair) obtener báraka visitando las tumbas de las gentes pías. Aquellos
que dicen pertenecer a Ahl us-Sunnah o que pertenecen a una de las
escuelas (madáhib) sunnis deben atenerse a lo que estos imames dicen.
Si no lo hacen así, no se puede decir que ellos sean gente de la
sunnah.
En
el libro Al-fatawa al-Hindiyya, capítulo"Ir al Hayy en lugar
de otro", del Sheij Nizam Mu’in ud-Din an-Naqshabandi
(1068-1118 ( 11658-1707) Impreso en El Cairo en 1310. 3ª edición
en 1393 (1973), se recoge que: "Es permisible dedicar la recompensa
(zawab)de una acción de adoración (‘ibada) a otra persona.
Por tanto se puede entregar a otra persona la recompensa obtenida
por la oración, el ayuno, la limosna, la perefrinación, la recitación
del Corán, el dikr, las visitas a las tumbas de los profetas, mártires
y musulmanes píos, de amortajar a un cadáver y de todos los actos
de caridad y buenas acciones." Por este párrafo se comprende
de paso que visitar las tumbas de los cercanos a Dios permite obtener
recompensa.
Los
Wahabis dicen: "Es causa de kufr y de shirk construir un mausoleo
sobre una tumba; que aquellos que rinden culto o aquellos que sirven
en los mausoleos, enciendan lamparillas de aceite o velas y ofrendar
limosnas por las almas de los muertos." Según ellos, los habitantes
de al-Haramain (Meca y Medina) han venido adorando los mausoleos
y los muros desde hace mucho tiempo.
Construir
un domo sobre una tumba es haram (prohibido) si se hace por ostentación
u ornamentación. Si es para proteger la tumba de la destrucción,
sólo lo consideran makruh (desaconsejable). Si se piensa que un
ladrón o un animal puede destruir su interior, es permisible, pero
no debe hacerse de ello un lugar de visita. No debe decirse que
deben ser visitados en ciertos momentos y menos hacer tawassul (pedir
intercesión) o recitar Corán por el muerto si se pasa por delante
de una tumba.
No
es makruh sepultar cadáveres en una construcción hecha con anterioridad,
los compañeros sepultaron al Mensajero de Dios (s.) y a los dos
primeros califas en un edificio ya construido y ninguno de ellos
estuvo en contra. Los hadices al respecto indican que tal cosa no
puede considerarse una herejía. El gran sabio islámico Ibn ‘Abidin
escribió: "Algunos sabios consideran que es makruh poner un
sudario, un sombrero o un turbante sobre la tumba de un musulmán
piadoso o un wali." El libro: Al-Fatawa al-Huyya dice que tal
cosa es makruh si se pretende mostrar a todo el mundo la grandeza
del difunto, no sea que por ello sea insultado, ya que los que visiten
una tumba deben ser respetuosos y guardar buenos modales.
En
efecto, los actos que no son prohibidos en al-Adil.lat ush-Shar’iiah
(la normativa islámica) deben ser juzgados conforme a la intención
con que se realizaron. Es cierto que en la época de los Sahaba (los
compañeros del Profeta (s.) no se construyeron cúpulas sobre las
tumbas, ni se colocaron sobre ellas sarcófagos de piedra o de madera,
ni se cubrieron con ropajes, pero ninguno de ellos estuvo en contra
de enterrar al Profeta (s.) y a sus dos primeros califas en una
habitación.
Todos
los libros de fiqh dicen que, tras el tawwaf de despedida a la Kaaba,
es preciso salir de la Mezquita al-Haram caminando hacia atrás,
como un acto de respeto a la Casa de Dios. No es algo que los Sahaba
hiciesen, perro su respeto a la Kaaba era tan evidente en todos
los detalles que, nuestro sabios, hicieron obligatorio salir de
la Mezquita de al-Haram caminando hacia atrás para inculcarnos el
mismo respeto por ella que el que maanifestaban los compañeros del
Profeta (s.). Por esa razón, hicieron lícito el cubrir las tumbas
y los mausoleos de los musulmanes pios y de los awliia’con
ropajes y construir cúpilas sobre ellas, en señal de respeto, para
inculcar en las gentes el mismo respeto hacia ellos como mostraban
los Sahaba. ‘Abd el-Ghani an-Nabulusi explica este punto con
detalle en su libro Kashf an-Nur que junto con la obra de Yalal
ud-Din as-Suyuti, Tanwir al-Halak fi imkaani ru’iat in-Nabiyihaaran
wal malak, fueron editadas en una sola obra por Isik Kitabevi, con
el título Al-Minhat al-Wahabiiah, en Estambul, 1974.
El
cementerio de Baki, situado en la bendita ciudad de Medina, muy
cerca de la tumba de Mensajero (s.) poseía muchos mausoleos llamados
"mash had" (lugar de maartirio). Los Wahabis los destruyeron
todos. Excepto los Wahabis, ningun sabio islámico ha dicho que sea
politeísmo o kufr visitar las tumbas o construir una cúpula sobre
ellas. Excepto a esta gente desviada, nunca se ha visto a ningún
musulmán demoliendo los mausoleos de los muertos.
Al
final del libro Halabi-i Kabir, leemos: "Si una persona decide
hacer un cementerio en un terreno de su propiedad y en él hay un
espacio libre, es permisible que alguien construya en él un mausoleo
con cúpula con la idea de enterrar cuerpos. En caso de que no hubiese
sitio en el cementerio para enterrar más cuerpos, ese mausoleo deberá
ser demolido para habilitar más espacio a las tumbas, ya que ese
espacio pertenece a la fundación que gobierna el cementerio y fue
destinado para enterramiento de las personas." Si el construir
mausoleos con cúpulas hubiese estado considerado señal de politeísmo,
o si se hubiese considerado que las tumbas con bóvedas eran ídolos,
nunca se hubiese considerado permisible su construcción.
El
famoso libro Wahabi Fath al-Mayid dice en la pág. 133: "¿Quien
intente conseguir bendiciones (tabarruk) con un árbol, una piedra,
una tumba o algo similar, deviene politeísta. Las tumbas han sido
convertidas en ídolos al haber construido cúpulas sobre ellas. La
gente de los tiempos pre-islámicos (Yahilía) también solía adorar
a las personas pías y las estatuas. Hoy en día, en las tumbas y
los mausoleos se hace eso y cosas peores. Intentar obtener bendiciones
en las tumbas de las personas pías es como adorar al ídolo Al-Lat.
Esos politeístas imaginan que los awliia’ escuchan y responden
sus oraciones y súplicas. Dicen que se aproximan a los muertos para
hacer ofrendas y dar limosnas. Todos esos actos son un grave politeísmo.
El politeísta es politeísta incluso si se denomina a sí mismo de
otra manera. Rogando a los muertos con respeto y ternura, degollando
animales, realizando ofrendas y actos similares, cometen politeísmo,
no importa como ellos lo denominen. Los politeístas de estos tiempos
le llaman a eso "ta’zim" (mostrar respeto) y "tabarruk"
(obtener bendiciones) para que parezca tolerable lo que hacen."
He
recogido en mis libros las respuestas que los ‘ulama’
islámicos dan a esas acusaciones calumniosas y ofensivas con que
los Wahabis insultan a Ahl us-Sunnah. Mencionaré un parrafo del
libro Al-usul al-arba’ fi tardid al-Wahabiiah (Los cuatro
pilares para refutar a los Wahabis) para mostrar al lector como
los Wahabis se desvían y engañan a sí mismos y llevan a los musulmanes
a la ruina: "El Corán, el hadiz, los dichos y hechos de Salaf
as-Salihin y de la mayoría de los sabios, señalan que es permisible
monstrar respeto (ta’zaim) a otro que a Allah subhana hu wa
ta’ala. La aleya 32 de la surat ul-Hayy, establece:
"Cuando
alguien respeta las cosas sagradas (sha’a’ir) de Dios,
ese sentimiento procede del respeto que tienen a Dios en sus corazones."
Sha’a’ir
significa "indicaciones, signos". Hadrat ‘Abd el
Haqq ad-Dahlawi dice: Sha’a’ir es el plural de sha’ira,
que significa "señal" (‘alama). Cualquier cosas
que recuerde a Alla ta’ala al verla, es una señal de Dios.
La aleya 158 de la surat ul-Baqara dice:
"As-Safa
y al-Marwa figuran entre las señales de Dios."
Como
se deduce claramente de esta aleya, las colinas de Safa y Marwa
no son las únicas señales de Dios Altísimo. Existen más y no sólo
en ‘Arafat, Muzdalifa y Mina.
Shah
Wali ul-lah ad-Dahlawi, escribe en la página 69 de su obra Huyyat
ul.Lahil Baligha: "Las grandes señales de Dios Altísimo son
cuatro: el Corán, la Kaaba, el Profeta (s.) y las oraciones obligatorias."
Y en la página 30 de su obra Altaf al-Quds, dice: "Amar las
señales de Allah ta’ala significa amar todo aquello que recuerda
a Allah. Amar a los awliia’ de Allah ta’ala es lo mismo."
Y en un hadiz recogido en el Musnad de Ibn Abi Shaiba y en Kunuz
ad-daqa’iq de al-Manawi, se recoge que dijo el Profeta (s.):
"Observar el rostro de los amigos de Dios (awliiah ul-lah)
es un acto de adoración, pues nos recuerdan a Dios Altísimo."
Por
esa razón, los awliia’ se encuentran también entre las señales.
Si las colinas de Safa y Marwa situadas junto a la Kaaba, entre
las cuales caminó la madre del profeta Ismail, Hadrat Hayyar (a.s.)
se encuentran entre las señales de Allah y son motivo de que recordemos
a esa bendita madre ¿Por qué los sitios donde Hadrat Muhammad, que
es la mejor de las criaturas y el Amado de Dios Altísimo, nació
y creció, los sitios donde adoró a Dios Altísimo, emigró, hizo la
oración y pasó, así como su tumba bendita, la de su familia purificada
y sus nobles compañeros, no han de contarse entre la señales?
Tercera
Parte
¿¡Por
qué, entonces, los Wahabis destruyen esos lugares!?
Cuando
leemos el Sagrado Corán de manera atenta e imparcial, es fácil observar
que muchas aleyas expresan (ta’zim) respeto por el Mensajero
(s.). En la Surat ul-Huyurat (49) se declara:
"¡Oh
aquellos que creéis! ¡No os adelantéis a Dios y a Su enviado y temed
a Dios! ¡Dios todo lo oye, todo lo sabe!
¡Creyentes!
¡No elevéis vuestra voz por encima de la voz del Profeta! ¡No le
habléis en voz alta, como hacéis entre vosotros! Os expondríais
a hacer vanas vuestras obras, sin daros cuenta.
Quienes
bajan la voz en presencia del Enviado y de Dios, son aquellos cuyos
corazones Dios ha probado con Su taqwa. Él olvidará sus pecados
y les otorgará una grandísima recompensa.
La
mayoría de los que te llaman desde fuera de tus habitaciones privadas,
son gentes sin conocimiento. Más les valdría esperar a que tú salieras
donde ellos se encuentran.
Dios
es Indulgentísimo, Misericordioso
(aleyas
1 a 5)
Es
evidente, para aquel que lee y reflexiona sobre estas cinco aleyas,
lo mucho que Dios Altísimo pide que se respete (ta’zim) a
Su amado Profeta (s.) y la importancia de Su orden a la Ummah, para
que seamos respetuosos y modestos ante él. La importancia de ello
puede medirse por la recompensa que obtiene quien se dirige al Mensajero
(s.) en un tono bajo y respetuoso. Estas aleyas descienden como
una reprimenda para los setenta miembros de la tribu de Banu Tamim,
quienes habían interpelado al Profeta (s.) en Medina, gritándole
irrespetuosamente, desde el exterior de su casa.
Los
Wahabis dicen hoy que ellos pertenecen a la tribu de Banu Tamim.
Quizás fue por esa razón que el Mensajero de Dios (s.) dijo señalando
a la región del Nayd:
"La
gente violenta y tortuosa está en el Este y desde allí comenzará
el Satán su labor de desunión."
Otro
de los nombres que se utiliza para designar a los Wahabis es "Naydis",
ya que provienen del país de Nayd, en el Este de la península arábiga.
La
desunión anunciada en el hadiz mencionado, llegó doce siglos después,
cuando los Wahabis procedentes del Este, llegaron al Hiyaz arrebatando
las posesiones a los musulmanes, matando a los hombres y esclavizando
a las mujeres y a los niños, cometiendo peores actos que los cometidos
jamás por los incrédulos.
En
las aleyas anteriores, la reiteración de la frase: "¡Oh aquellos
que creéis!" muestra que todos los musulmanes, a lo largo de
los siglos, hasta el Último Día, están obligados a ser respetuosos
con el Mensajero (s.) Si la orden hubiera sido dirigida a los compañeros
únicamente, habría dicho: "¡Oh compañeros del Profeta!",
de la misma forma que el Corán especifica: "¡Oh esposas del
Profeta!" y "¡Oh gentes de Medina!". Esta misma frase:
"¡Oh aquellos que creéis!" viene en las aleyas que establecen
la oración obligatoria, el ayuno, la peregrinación, el zakat (impuesto)
y otros actos de adoración (‘ibadat) obligatorios (fard) para
todos los musulmanes hasta el Día del Juicio. Así pues, la idea
Wahabi de que "El Profeta debía ser respetado mientras estaba
vivo, pero no se debe manifestar ningún acto de respeto o petición
de ayuda tras su muerte", no tiene fundamento a la vista de
estas aleyas.
Las
aleyas anteriores indican que también es necesario mostrar respeto
(ta’zim) hacia otras personas cercanas a Dios.
La
aleya 104 de la sura Al-Baqara dice: ¡Oh aquellos que creéis! No
digáis "Râ’inâ" (¡Venos!) (al Profeta), decid "Undurnâ"
(¡Mira por nosotros) y escuchad ! (las órdenes de Dios).
Los
creyentes solían decirle al Profeta (s.) "Râ’inâ"
(Mira por nosotros) pero "Râ’inâ" también significa
"arruinar", "estropear" en hebreo y los judíos
usaban esta palabra para dirigírsela al Profeta (s.) en este sentido.
Al tener este doble significado, Dios Altísimo prohibió a los creyentes
su uso, protegiendo así al Profeta (s.) de que se le faltase el
respeto. Para que esta orden abarcase a todos los musulmanes hasta
el fin de los tiempos, utilizó la frase: ¡Oh aquellos que creéis!.
En
la aleya 33 de la Surat ul-Anfal (8), Dios Altísimo declara: "Dios
no les castigará mientras tú estés con ellos." Y promete no
castigarles hasta el fin del mundo. Está aleya contradice la afirmación
Wahabi de que el Profeta murió y se transformo en polvo.
Ellos
destruyen los lugares benditos heredados del Mensajero de Dios (s.)
Dicen que estos lugares hacen a la gente caer en el politeísmo.
Si fuera politeísmo rezar a Dios Altísimo en los lugares sagrados,
Él no habría ordenado acudir al Hayy (pergrinación a la Meca); el
Mensajero de Dios (s.) no habría besado la Piedra Negra (Al-Hayyar
al-Aswad) mientras realizaba el tawaf (las circunvalaciones rituales
a la Kaaba, La Casa de Dios); nadie debería rezar en ‘Arafat
y en Muzdálifa, lanzar piedras en Mina y caminar entre Safa y Marwa
y estos lugares santos no deberían haber sido respetados.
Cuando
Sa’ad ibn Ma’az, el cabecilla de los Ansar, llegó donde
los musulmanes estaban reunidos con el Profeta (s.), éste dijo:
"Poneos en pie ante vuestro líder."
Esta
orden pretendía hacer los honores a Sa’ad. Es un error decir
que venía motivada por que Sa’ad estaba enfermo y necesitaba
que se le ayudase a bajar de su montura. Si así hubiese sido, el
Mensajero (s.) habría dirigido su orden a uno o dos de ellos y le
habría llamado Sa’ad y no "vuestro líder".
Cada
vez que ‘Abdullah ibn ‘Umar iba de Median a la Meca
para realizar el Hayy, paraba y rezaba y suplicaba en los santos
lugares en los que el Mensajero se había sentado, esperando obtener
bendiciones por ello. Solía poner sus manos en el mimbar (púlpito)
del Mensajero de Dios (s.) y después las pasaba por su rostro.
También
Imam Ahmad ibn Hambal solía besar el mimbar, para obtener bendiciones
(tabarruk)
Los
Wahabis dicen, por un lado, que son Hambalis, pero por otro, califfican
de politeísmo lo que hacía el Imam del madhab que dicen seguir.
Luego su pretensión de ser Hambalis es falsa.
El
Imam Ahmad Ibn Hambal puso la camisa de Imam As-Shafi’i en
agua y luego bebió de esa agua, para obtener bendiciones. Hadrat
Jalid ibn Zaid Abu Ayub Al-Ansari restregó su rostro contra la bendita
tumba del Mensajero de Dios y, cuando alguien le pidió que se levantase,
dijo: "¡Déjame! No he venido hasta aquí pos el suelo o las
piedras de este lugar, sino para obtener audiencia del Mensajero
de Dios."
"Los
compañeros solían buscar bendiciones en las cosas que habían pertenecido
al Mensajero (s.): el agua que él usaba para hacer la ablución,
su bendita camisa, sus zapatos, su anillo, en resumen, por acariciar
cualquiera de las cosas por él utilizadas.
Hadrat
Umm Salama, la Madre de los Creyentes, tomó un pelo de su bendito
cabello (s.). Cuando llegaba a ella alguien enfermo, ponía este
pelo en agua y daba de beber esta agua al enfermo. La gente solía
beber en su bendito vaso (s.) para obtener salud. La tumba de Al-Bujari
olía a almizcle y las gentes solían coger tierra de allí para obtener
bendiciones.
Los
‘ulama’ del hadiz y del fiqh toleran estos actos y los
consideran legítimos, pero los Wahabis los prohiben y califican
de politeísmo e incredulidad." (Al-Usul al-arba’a, parte
I)
En
tiempo de los Sahaba y de los Tabi’un (la segunda generación
de seguidores del Profeta) y hasta el final del primer milenio,
hubo muchos awliiah y sulahâ (plural de Sâlih: recto, pío). La gente
solía visitarlos y obtener bendiciones de ellos y también os ruegos
que pedían a Dios a través de ellos. No era necesario pedir tawassul
(intercesión) de los muertos o conseguir bendiciones (tabarruk)
de cosas sin vida. Que esas acciones fuesen raras en esos días,
no quiere decir que estuviesen prohibidas. Si hubiesen estado prohibidas,
habría surgido gente previniendo contra ellas, pero ningún ‘alim
(sabio) lo hizo.
Con
el comienzo de los Últimos Tiempos, se han incrementado las innovaciones
(bid’a) en el Din y el descreimiento. Los jóvenes han sido
defraudados por los enemigos del Islam disfrazados de autoridades
científicas y religiosas y, debido al éxito obtenido por la irreligiosidad
y la apostasía, los dictadores y los tiranos, esclavos de su ego,
han dado gran apoyo a estas corrientes. El número de ‘ulama’
y de awliia’ ha decrecido considerablemente y se ha convertido
en algo obligatorio acudir a las tumbas y a los objetos heredados
de los awliia’ para obtener bendiciones.
Los
‘ulama islámicos son unánimes al considerar que estas prácticas
son legales y no deben ser dificultadas por los gobernantes. Los
escritos de los ‘ulama sobre este asunto están recogidos en
Ad-Durar as–Saniiah fir raddi ‘alal Wahabiiah de Ahmad
ibn Zaini Dahlau, Egipto 1319 y 1347. Reproducción fotográfica de
Isik Kitabevi. Estambul 1395 (1975). |