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D: Los derechos de las demas Personas
25- En cuanto al derecho de quien te ha favorecido
con la libertad, es que sepas que él ha gastado en tí
de sus bienes, y te ha sacado de la humillación de la servidumbre
y su crueldad hacia la grandeza de la libertad y su humanidad.
Te liberó del cautiverio de estar bajo posesión[i].
Te sacó de los círculos de la esclavitud. Te hizo
percibir el aroma de la grandeza. Te sacó de la prisión
de la coerción. Alejó de tí la dificultad.
Te hizo permisible el mundo en su totalidad. Te hizo dueño
de tí mismo. Desató la correa que te sujetaba. Te
dejó dedicado a la adoración de tu Señor.
Hizo todo eso tolerando la disminución de su riqueza. Así
que debes saber que él es para tí, en tu vida y
en tu muerte, quien tiene prioridad entre las criaturas después
de tus parientes, y más derecho a tu auxilio, ayuda y protección
en el sendero de Allah. Así que no te prefieras a tí
mismo por sobre aquello que él necesite.
26- El derecho de tu siervo sobre quien ha recaído
tu favor, es que sepas que Allah te ha dispuesto como su protector,
guardián, auxiliador y fortaleza, y que lo ha dispuesto
a él como un medio y un vínculo entre tú
y El. Entonces, lo más apropiado es que te proteja del
Fuego y ello resulte a la larga una recompensa para él
(en el más allá). Allah ha decretado para tí
su herencia, en el caso de que no tenga parientes, como retribución
por aquello que gastaste en él y por haber observado sus
derechos después de ello. Así que en el caso de
que no hayas observado sus derechos, será de temer que
te sea conveniente su herencia[ii]. No hay Fuerza sino en Allah.
27- En cuanto al derecho de quien tiene un acto amable (dhul
maruf) para contigo, es que le agradezcas y hagas mención
de su amabilidad[iii], que divulgues a su favor bellas palabras,
que supliques sinceramente por él en eso que está
entre tú y Allah, Glorificado Sea. Si tú procedes
así, le habrás agradecido tanto en secreto como
abiertamente. Luego, si te es posible retribuirle (el favor),
hazlo, y sino, debes estar preparado para ello y tener dispuesta
la retribución.
28- En cuanto al derecho del Muecín, es que sepas que
está recordándote a tu Señor, invocándote
hacia tu dicha, y que es quien mejor te ayuda a cumplir lo que
Allah te ha prescrito. Por lo tanto agradécele de la forma
en que lo haces con quien te hace un bien. Si te encuentras en
tu casa preocupado por ésto, no serás objeto de
acusación a su respecto ante Allah, y habrás comprendido
que él es una indudable gracia de Allah para contigo. Entonces,
hazte de buena compañía y amistad con esa gracia
de Allah, alabándole por ella en cualquier caso. No hay
Fuerza sino en Allah[iv].
29- En cuanto al derecho de tu Imam en la oración, es
que sepas que él ha asumido la mediación entre tú
y Allah, y la comparecencia ante tu Señor. Habla por tí,
pero tú no hablas por él. Suplica por tí,
pero tú no suplicas por él[v]. Pide por tí,
pero tu no pides por él. Te ha ahorrado la preocupación
de ponerte frente a Allah y ha asumido la súplica por tí.
Y como si ésto no te bastara, si en algo de ello hubiera
falta o defecto, a él le incumbe la responsabilidad y no
a tí. Si en ello hubiera extralimitación, no serías
copartícipe de eso, y no tiene (sólo por ésto)
ninguna virtud sobre tí. Así, ha preservado tu alma
mediante la suya, y lo mismo ha hecho con tu oración mediante
la suya. Debes agradecerle por ello. No hay Poder ni Fuerza sino
en Allah.
30- En cuanto al derecho de quien se sienta junto a tí,
es que lo trates con afabilidad y cordialidad, y que muestres
imparcialidad hacia él mientras rivalizan en el habla[vi].
No apartes de él la vista en forma descomedida cuando ambos
se estén mirando, y que cuando le hables te propongas hacerle
comprender. Si eres tú el que fue a sentarse con él,
puedes levantarte cuando lo desees, pero si es él el que
fue a sentarse contigo, el tendrá tal opción, y
no te levantes sino con su permiso. No hay Fuerza sino en Allah.
31- En cuanto al derecho de tu vecino (yar), es que lo cuides
cuando esté ausente, lo honres cuando esté presente,
y que lo auxilies y ayudes en ambas situaciones. No persigas ningún
defecto suyo, ni indagues para conocer algo malo de él,
y si lo averiguas sin intención, no habrá responsabilidad
(de tu parte). En este caso, resguarda lo que supiste como si
fueras una impenetrable y bien oculta fortaleza, de forma tal
que si las lanzas (de la maledicencia) le procuran interiormente
no le lleguen a tocar por estar protegido en ella. No le escuches
a hurtadillas de forma que él no lo sepa. No lo desampares
en la dificultad, ni le envidies por aquello con que fue agraciado.
No des importancia a sus errores y perdona sus faltas. No escatimes
paciencia con él cuando se comporte contigo en forma ignorante,
y no dejes de estar en paz con él. Aleja de él la
injuria y contrarresta el ardid que pudiera tener algún
consejo que se le dé. Trátale de manera distinguida.
No hay Poder ni Fuerza sino en Allah[vii].
32- En cuanto al derecho del compañero (sahib), es que
lo acompañes de un modo virtuoso y generoso mientras puedas
hacerlo, y sino, por lo menos, con equidad y honradez. Debes honrarlo
así como él te honra y protegerlo como te protege.
No permitas que en el trato que tienen te preceda en la acción
generosa, y si lo hizo, retribúyesela. No seas negligente
respecto al afecto que merece, e impónte a tí mismo
el aconsejarle, custodiarle, ayudarle a obedecer a su Señor
y auxiliarle en su alma en aquello en que no le importe desobedecer
a su Señor. Luego, sé para él una misericordia
y no un castigo. No hay Fuerza sino en Allah[viii].
33- En cuanto al derecho del socio (sharik), es que si él
se ausentara, tú deberías bastarle en sus asuntos,
y si estuviera presente, tratarle con igualdad. Que no resuelvas
sólo de acuerdo con tu juicio sin que él exponga
el suyo, y no obres según tu opinión sin consultarle.
Debes cuidar de su propiedad y no le traiciones ya sea en algo
de importancia o insignificante, ya que la mano de Allah
está sobre las de ambos socios, en tanto no se traicionen
el uno al otro. No hay Fuerza sino en Allah.
34- En cuanto al derecho de la riqueza (mal), es que no la obtengas
sino a través de lo que es lícito, que no la gastes
sino en aquello que está permitido, que no la desvíes
cuando ya está destinada a una cosa (en particular), que
no trastoques su sentido, y que si proviene de (algo relacionado
con la religión de) Allah, no la dispongas sino en Su causa.
No te prives de ella reservándola para quien tal vez no
te la agradezca, sino que incluso no use en buena forma lo que
le hayas dejado como herencia, ni la utilice en obediencia a tu
Señor, ya que entonces le habrías ayudado en ello;
o bien, embellezca la opinión de sí mismo por cumplir
obediencia a su Señor con el producto de tu riqueza, llevándose
así honores sin esfuerzo. De esta manera, atraerías
el pecado, el lamento y el arrepentimiento como consecuencia.
No hay Fuerza sino en Allah[ix].
35- En cuanto al derecho de tu acreedor[x] (al garim at talibu
lak), es que si dispones de recursos, le pagues, le satisfagas
y le compenses y no le despaches ni te demores (más), ya
que dijo el Mensajero de Allah (BPD): La demora (en pagar)
de quien es rico, es en realidad opresión. Y si estás
en una situación difícil, debes dejarlo satisfecho
con buenas palabras, requerirle (una prórroga) de la mejor
manera y despedirlo con gentileza. De esta manera, no agregarás
el mal trato a su disminución de riqueza, ya que eso sería
actuar con vileza. No hay Fuerza sino en Allah[xi].
36- En cuanto al derecho de aquel con quien te relacionas (jalit),
es que no le engañes, ni le ilusiones, ni le mientas, ni
le desatiendas, ni le traiciones[xii], ni hagas nada por arruinarle
como un enemigo que no permanece con su compañero. Si él
confía en tí, debes profundizar en tu alma a su
respecto, y entonces sabrías que engañar a
quien ha entregado su confianza es como realizar usura u obtener
un lucro ilícito. No hay Fuerza sino en Allah.
37- En cuanto al derecho de tu adversario que tiene una queja
contra tí (al jasmil muddai alaik), es que
si aquello que alega es cierto no invalides su argumento, y no
hagas nada por anular su acusación. Tú mismo deberías
ser adversario de tu alma en su favor. Debes ser tu propio juez
y un testigo a favor de él por el sólo derecho que
le corresponde, sin que haga falta el testimonio de otros. Ciertamente
que éste es un derecho de Allah contra tí. En el
caso de que lo que reclama en tu contra sea falso, deberías
tratarle con benevolencia, y le infundirías el ser temeroso
de su religión y le exigirías jurar por ella. Tratarías
de quebrar su cólera contra tí mediante el recuerdo
de Allah y de hacer que deje de lado la palabrería y el
alboroto que le impide que se le aparte el enojo (que es propio)
de quien es tu enemigo e incluso le hace insistir en su falta
y afilar la espada de su enemistad, ya que la palabra mala acarrea
el mal. Y el bien es reprimido por el mal. No hay Fuerza sino
en Allah[xiii].
38- En cuanto al derecho de tu adversario contra quien tú
tienes una queja (al jasmil muddaa alaih), es que
si aquello que alegas contra él es cierto, te dirijas en
la más amable forma durante la discusión al plantear
la acusación, ya que el sólo hecho de ser realizada
ésta, es algo grosero y rudo a los oídos del acusado.
Debes referir tus pruebas con amabilidad, concediéndole
la mayor de las oportunidades, argumentando de la forma más
explícita y con la mayor benevolencia. No te desvíes
de tus pruebas disputando en medio de habladuría y parloteo,
ya que se disgregarían tus pruebas sin que te percates
de ello. No hay Fuerza sino en Allah[xiv].
39- En cuanto al derecho de aquel que solicita guía (mustashir),
es que si se presenta ante tí para exponer una opinión,
te esfuerces en aconsejarlo indicándole aquello que sabes
que harías tú mismo si estuvieras en su lugar. Que
ésto surja de tí con misericordia y afecto, ya que
el afecto sociabiliza lo tosco, mientras que la rudeza retrae
aquello que es objeto de sociabilidad. Si es que se presenta ante
tí sin exponerte una opinión, y alguien en quien
tú confías conoce su opinión y tu alma se
siente satisfecha, lo guiarás y orientarás hacia
él. Así, no le habrás abandonado sin hacerle
un bien, ni habrás dejado de aconsejarle.[xv] No hay Fuerza
sino en Allah.
40- En cuanto al derecho de aquel a quien pides guía
(al mushiru alaik), es que no le acuses por dar una opinión
que no te agrade[xvi] cuando esté orientándote,
ya que eso sólo estaría señalando las diferencias
de ideas y procederes de la gente. Si tienes alguna duda o sospecha
de su opinión, debes ser tú el que tome una decisión
y no él, pero no te es permitida tal sospecha si tienes
ante tí a quien es digno y apto para consultar. No dejes
de agradecerle como mejor te parezca por definir su opinión
y su buena disposición para responder a tus consultas.
Si estás conforme con su opinión, glorifica a Allah
y acéptala de tu hermano con agradecimiento y retribuyéndole
de igual forma cuando él requiera lo mismo de tí.
No hay Fuerza sino en Allah.
41- En cuanto al derecho de aquel que te pide un consejo (mustansih),
es que se lo brindes de la manera que consideres más apropiada
para aquello que está exponiéndote, y expresándoselo
de la forma que sea más agradable a sus oídos. Debes
hablarle de acuerdo con la capacidad de su intelecto, ya que toda
mente tiene una aptitud para entender u obviar las palabras. En
todo caso, que tu método esté basado en la misericordia.
No hay Fuerza sino en Allah[xvii].
42- En cuanto al derecho de quien te da consejo (nasih), es
que te comportes amablemente con él, impregnes tu corazón
de sus consejos y le prestes oídos a lo que dice para así
comprenderlos. Luego reflexiona sobre ellos, y si ves que eran
justos y atinados, alaba a Allah por ello, acéptacelos
y reconoce su sinceridad. Si no son acertados, trátalo
con misericordia, no sospeches de él y reconoce que no
dejó de aconsejarte aun cuando se equivocó, a menos
que tengas alguna prueba que acredite tal sospecha. En ese caso,
no le prestes atención de ningún modo. No hay Fuerza
sino en Allah[xviii].
43- En cuanto al derecho de quien es mayor que tú (kabir),
es que le muestres deferencia por su edad y le honres por su Islam,
si es que se cuenta entre los virtuosos, anteponiéndole
en lo que respecta al Islam y no enfrentándole en una discusión.
No te le adelantes ni te le coloques al frente de un camino. No
le consideres un ignorante, y si actúa contigo como tal,
tolérale y hónrale por el derecho que le concierne
por su edad en el Islam, ya que, ciertamente que el derecho de
la edad está en la medida de su Islam. No hay Fuerza sino
en Allah[xix].
44- En cuanto al derecho de quien es menor que tú (saguir),
es que seas compasivo con él, le eduques, le enseñes,
le perdones, le protejas, seas amable, le ayudes, disimules sus
errores ocasionados por su juventud, ya que éstos son motivo
de arrepentimiento, le halagues y no le seas hostil. Ciertamente
que ésto hará más próximo su desarrollo[xx].
45- En cuanto al derecho de quien te pide (sail), es que
le otorgues mientras tengas certeza de su veracidad y puedas satisfacer
sus necesidades, que supliques por él por lo que le acontece
y que le ayudes en lo que requiera. Si dudaras de su veracidad,
se antepusiera la sospecha, y no te decides que hacer, no estarás
a salvo de que eso sea una artimaña de Satanás que
quiere alejarte de tu dicha e interponerse entre tú y tu
acercamiento a tu Señor, por lo que lo dejarías
y despedirías en buena forma. Y si vences a tu propia alma
en el asunto, dale lo que te sugiera tu interior, ya que ciertamente
que ello forma parte de los asuntos en que uno mismo da muestras
de resolución[xxi].
46- En cuanto al derecho de aquel a quien le pides (masul),
es que cuando dé algo le sea aceptado con agradecimiento,
reconociendo su virtud, aceptando la excusa en lo que se rehuse
a dar y pensando bien de él. Debes saber que si él
se rehusa (a darte algo) nada le prohibe hacerlo y no se reprocha
respecto de su propia riqueza. Si es que es opresor, en verdad
que el ser humano es tirano y desagradecido[xxii].
47- En cuanto al derecho de quien te hace feliz por medio de
sí mismo o por sus acciones, es que si obra con intención,
alabes a Allah como primera medida y luego agradezcas a esa persona
por eso en la medida de lo que merece, le retribuyas por la virtud
de anticiparse y estés preparado para compensárselo.
Si no obró con intención, alaba a Allah y luego
agradécele a El mismo, ya que habrás entendido que
provino de El, y te distinguió con eso. A tí te
habrá complacido eso, al ser causa de las gracias de Allah
sobre tí y por esperar después algo mejor. Por cierto
que las causas de las gracias son bendiciones provengan de donde
provinieren, aunque no se realicen con intención. No hay
Fuerza sino en Allah[xxiii].
48- En cuanto al derecho de quien te ocasiona un mal por medio
de la palabra o la acción, es que si lo realiza intencionalmente,
el perdón será lo principal para tí, porque
en ello está lo óptimo, la elevada educación
y otras bondades propias de la moral. Dice Allah en el Corán:
«... A quienes se defiendan después de haber sido
tratados injustamente, no serán objeto de reproche. Sólo
se harán acreedores al reproche quienes opriman a la gente
y tiranicen en la tierra injustamente. Estos sufrirán un
severo castigo. En cambio, quien sea paciente y perdone, (que
sepa) que está en esas situaciones donde se realiza una
gran determinación». También dice, Poderoso
e Imponente: «Si castigáis, hacedlo del mismo modo
que fuisteis castigados, pero si tenéis paciencia, ello
será mejor para los perseverantes». Esto cuando se
ha obrado con premeditación, pero si no ha sido así,
no le oprimas procurando vengarte de él, ya que le devolverías
con premeditación lo que te hizo por error. Debes tratarle
gentilmente y despedirle del modo más amable que puedas.
No hay Fuerza sino en Allah[xxiv].
49- En cuanto al derecho de la gente de tu religión en
general, (ahlu mil-latika ammah), es que les infundas seguridad,
les difundas la misericordia y seas amable con quien de entre
ellos actúe mal, unas a las personas, que las corrijas,
que agradezcas a quien actúa bien consigo mismo y por lo
tanto también contigo, ya que su buena acción para
consigo es también para contigo si es que con ello te ahorra
el tener que sustentarle, y te pone a salvo (de sí mismo)
al aprisionar su ego. Incluye a todos al invocarles. Auxíliales
a todos con tu ayuda. Debes dar a todos su lugar en relación
a tí: al mayor de entre ellos la posición de padre,
al menor la posición de hijo, y al del medio la posición
de hermano. Si alguien se te presenta, trátale con bondad
y misericordia, y da a tu hermano lo que a un hermano es obligación
dar[xxv].
50- En cuanto al derecho de la gente del Libro que vive bajo
protección (ahludh dhimmah), el juicio es que aceptes de
ellos lo que Allah ha aceptado de ellos y cumplas con lo que Allah
ha dispuesto como parte de Su protección y pacto. Encomiéndales
a El, en lo que requieran de sí mismos y a lo que se vean
compelidos. Debes juzgarles de acuerdo con lo mismo que Allah
ha dispuesto para juzgarte, en cualquier transacción que
pueda mediar entre tú y ellos. Que entre tú y la
opresión que puedas ejercer sobre ellos se interponga la
observancia de la protección que Allah les ha dado y el
cumplir con Su pacto. Lo pactado por el Mensajero de Allah será
un impedimento para ello, ya que él dijo: Quien oprima
después de haber pactado me tendrá como adversario,
por lo tanto, teme a Allah. No hay Poder ni Fuerza sino en Allah[xxvi].
Estos son cincuenta derechos que te circundan. No los transgredas
en ningún caso en que te sea obligatorio observarlos y
cumplimentarlos. Pide ayuda en ésto a Allah, Exaltado Sea
en Su alabanza. No hay Poder ni Fuerza sino en Allah. Que la alabanza
sea para Allah, Señor del Universo.
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[i] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice:
Te desató de las ataduras de la esclavitud. Te liberó
de la prisión dándote la propiedad de tí
mismo y comodidad para adorar a tu Señor. Debes saber que
él es para tí, en tu vida y en tu muerte, quien
tiene más prioridad entre las criaturas, que su auxilio
es obligatorio para tí aún con tu propia vida, y
que te corresponde ayudarle en lo que necesite. No hay Fuerza
sino en Allah.
[ii] En las dos versiones citadas dice: En cuanto al derecho
de tu siervo a quien tú has favorecido, es que sepas que
Allah, Poderoso e Imponente, ha hecho para tí que su liberación
sea un medio de acceso a El y un velo contra el fuego. Tu premio
inmediato es ser su heredero, en el caso de que no tenga parientes,
como compensación por los bienes que has gastado en él.
Tu premio posterior es el Jardín.
[iii] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice:
...que tengas bellas palabras para con él, que supliques
sinceramente por él en eso que está entre tú
y Allah, Glorificado Sea. Si tú procedes así, le
habrás agradecido tanto en secreto como abiertamente. Luego,
si te es posible retribuirle (el favor), hazlo.
[iv] En las dos versiones citadas dice: El derecho del
Muecín es que sepas que está recordándote
a tu Señor, invocándote hacia tu dicha, y ayudándote
a cumplir lo que Allah te ha prescrito. Por lo tanto agradécele
de la misma manera en que lo haces con quien te hace un bien.
[v] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice:
Te ha ahorrado el temor de ponerte frente a Allah. Si realiza
la oración con alguna falta o defecto se le carga a él
y no a tí, pero si la cumple correctamente tú eres
su copartícipe, sin tener ninguna superioridad sobre tí.
Así, preserva tu alma mediante la suya, y tu oración
a través de la suya. Por lo tanto, agradécele en
esa medida.
[vi] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice:
...y que no te levantes sin su permiso. Pero a él
le está permitido que te deje sin pedir tu permiso. Deberías
olvidar sus deslices y recordar sus cualidades y no deberías
hablar sino bien de él.
[vii] En las dos versiones citadas dice: En cuanto al derecho
de tu vecino, es que lo protejas cuando esté ausente, lo
honres cuando esté presente y lo auxilies cuando esté
oprimido. No persigas ningún defecto suyo, y si supieras
algo malo de él, lo debes ocultar. Si sabes que aceptará
tu consejo, aconséjalo de forma que quede entre tú
y él. No lo desampares en la dificultad. No le des importancia
a sus errores y perdona sus faltas. Trátale de manera distinguida.
No hay Fuerza sino en Allah.
[viii] En las dos versiones citadas dice: En cuanto al
derecho del compañero, es que lo acompañes con generosidad
y honradez. Que lo honres como te honra y que no le permitas que
te preceda en actuar generosamente, y si lo hizo, retribúyele
la generosidad. Desea para él lo que él desea para
tí y reténlo respecto a aquello en que no le importe
desobedecer (a su Señor). Sé para él una
misericordia, no un castigo. No hay Fuerza sino en Allah.
[ix] En las dos versiones citadas dice: En cuanto al derecho
de la riqueza, es que no la obtengas sino de lo que es lícito,
que no la gastes sino de esa manera, y que no te prives de ella
reservándola para quien no te agradezca. Debes obrar con
ella obedeciendo a tu Señor y sin ser avaro y miserable,
ya que entonces atraerías el lamento y el arrepentimiento
como consecuencia. No hay Fuerza sino en Allah.
[x] El derecho del deudor (al garim al ladhi tutalibuh) se ha
omitido en todos los manuscritos que se conocen.
[xi] En las dos versiones citadas dice: En cuanto al derecho
de tu acreedor, es que, si tienes los medios, le pagues y si estás
en una situación difícil, debes dejarlo satisfecho
con buenas palabras y despedirlo con gentileza.
[xii] A partir de aquí, en las dos versiones citadas sólo
dice: ...y temas a Allah en lo que se refiere a sus asuntos.
[xiii] En las dos versiones citadas dice: El derecho de
tu adversario que tiene una queja contra tí, es que si
aquello que alega es cierto, tú lo testimonies contra tí
mismo, no le oprimas y le entregues su derecho. En cambio si lo
que reclama es falso, compórtate amablemente y no muestres
más que amabilidad en lo que a él concierne. De
esta manera no desagradarás a tu Señor. No hay fuerza
sino en Allah.
[xiv] En las dos versiones citadas dice: El derecho de
tu adversario contra quien tú tienes una queja, es que
si tienes la razón te le dirijas en la más amable
forma y no niegues sus derechos. Y si tu acusación es falsa,
teme a Allah, Poderoso e Imponente, arrepiéntete a El,
y abandona tu reclamo.
[xv] En las dos versiones citadas dice: El derecho de aquel
que solicita guía, es que si sabes que tienes una buena
sugerencia, se la indiques, y si no lo sabes, le orientes hacia
quien sepa.
[xvi] A partir de aquí, en las dos versiones citadas sólo
dice: ...y si te agrada, alaba a Allah, Glorificado Sea.
[xvii] En las dos versiones citadas sólo dice: El
derecho de aquel que te pide un consejo, es que se lo des, y que
te comportes con él compasiva y amablemente.
[xviii] En las dos versiones citadas dice: El derecho de
quien te da consejo, es que te comportes amablemente con él
y le prestes oído a lo que dice. Si acierta en lo que expresó,
alaba a Allah, Glorificado Sea, pero si se equivoca, trátalo
con misericordia, no sospeches de él y considera que se
equivocó sin reprenderle por ello, a menos que haya alguna
prueba que acredite tal sospecha. . En ese caso, no le prestes
atención de ningún modo. No hay Fuerza sino en Allah.
[xix] En las dos versiones citadas dice: El derecho de
quien es mayor que tú, es que le muestres deferencia debido
a su edad, le honres porque entró al Islam antes que tú,
no le enfrentes en una discusión, no te le adelantes ni
te le coloques al frente de un camino, no le consideres un ignorante,
y si actúa contigo como tal, tolérale y hónrale
por el derecho y respeto que posee en el Islam.
[xx] En las dos versiones citadas dice: El derecho de quien
es menor que tú, es que con él seas compasivo, le
enseñes, le perdones, le protejas, seas amable y le ayudes.
[xxi] En las dos versiones citadas sólo dice: El
derecho de quien te pide, es que le des en la medida de su necesidad.
[xxii] En las dos versiones citadas sólo dice: El
derecho de aquel a quien le pides, es que cuando dé algo
le sea aceptado con agradecimiento, reconociendo su virtud, y
cuando se rehuse se le acepte su excusa.
[xxiii] En las dos versiones citadas sólo dice: El
derecho de quien te hace feliz por causa de Allah, Glorificado
Sea, es que alabes a Allah como primera medida y luego agradezcas
(a esa persona).
[xxiv] En las dos versiones citadas sólo dice: El
derecho de quien te ocasiona un mal, es que le perdones, pero
si entiendes que tu perdón causará daño,
defiéndete. Dice Allah, Glorificado Sea: «... A quienes
se defiendan después de haber sido tratados injustamente,
no serán objeto de reproche».
[xxv] En las dos versiones citadas dice: El derecho de
la gente de tu religión, es que les infundas seguridad,
les trates con misericordia, seas amable con quien de entre ellos
actúe mal, unas a las personas, que las corrijas, que agradezcas
a quien de entre ellos actúe bien, y apartarles el perjuicio.
Debes desear para ellos lo que deseas para tí mismo y rechazar
para ellos lo que rechazas para tí mismo. Que sus ancianos
ocupen la posición de tu padre, sus jóvenes la de
tus hermanos, sus ancianas la de tu madre, y sus pequeños
la de tus hijos.
[xxvi] En las dos versiones citadas dice: El derecho de
la gente del Libro que vive bajo protección, es que aceptes
de ellos lo que Allah ha aceptado de ellos y que no les causes
perjuicio en tanto cumplan con el pacto de Allah, Poderoso e Imponente.
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