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5. La mesa servida (Al maeda)
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El verso 3 probablemente contiene las
ultimas palabras que serian reveladas del Sagrado Corán.
Revelado después de Higrah. Este capitulo tiene 120 versos.
¡En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso!
1. ¡Creyentes! ¡Respetad vuestros
compromisos! La bestia de los rebaños os está permitida,
salvo lo que se os recita. La caza no os está permitida
mientras estéis sacralizados. Alá decide lo que Él quiere.
2. ¡Creyentes! No profanéis las
cosas sagradas de Alá, ni el mes sagrado, ni la víctima,
ni las guirnaldas, ni a los que se dirigen a la Casa Sagrada,
buscando favor de su Señor y satisfacerle. Podéis cazar
cuando dejáis de estar sacralizados. Que el odio que tenéis
a gente que hace poco os apartaba de la Mezquita Sagrada
no os incite a violar la ley. Ayudaos unos a otros a practicar
la piedad y el temor de Alá, no el pecado y la violación
de la ley. ¡Y temed a Alá! Alá castiga severamente...
3. Os está vedada la carne mortecina,
la sangre, la carne de cerdo, la de animal sobre el que
se haya invocado un nombre diferente del de Alá, la de
animal asfixiado o muerto a palos, de una caída, de una
cornada, la del devorado parcialmente por las fieras -excepto
si aún lo sacrificáis vosotros-, la del inmolado en piedras
erectas. Consultar la suerte valiéndose de flechas es
una pervesidad. Hoy quienes no creen han desesperado de
vuestra religión. ¡No les tengáis, pues, miedo a ellos,
sino a Mí! Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he
completado Mi gracia en vosotros y Me satisface que sea
el islam vuestra religión. Si alguien se ve compelido
durante un hambre, sin intención de pecar,...Alá es indulgente,
misericordioso.
4. Te preguntan qué les está permitido.
Di: «Os están permitidas las cosas buenas. Podéis comer
de lo que os cojan los animales de presa que habéis adiestrado
para la caza, tal como Alá os ha enseñado. ¡Y mencionad
el nombre de Alá sobre ello! ¡Y temed a Alá». Alá es rápido
en ajustar cuentas.
5. Hoy se os permiten las cosas
buenas. Se os permite el alimento de quienes han recibido
la Escritura, así como también se les permite
a ellos vuestro alimento. Y las mujeres creyentes honestas
y las honestas del pueblo que, antes que vosotros, había
recibido la Escritura, si les dais la dote tomándolas
en matrimonio, no como fornicadores o como amantes. Vanas
serán las obras de quien rechace la fe y en la otra vida
será de los que pierdan.
6. ¡Creyentes! Cuando os dispongáis
a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta
el codo, pasad las manos por la cabeza y lavaos los pies
hasta el tobillo. Si estáis en estado de impureza legal,
purificaos. Y si estáis enfermos o de viaje, si viene
uno de vosotros de hacer sus necesidades, o habéis tenido
contacto con mujeres y no encontráis agua, recurrid a
arena limpia y pasadla por el rostro y por las manos.
Alá no quiere imponeros ninguna carga, sino purificaros
y completar Su gracia en vosotros. Quizás, así seáis agradecidos.
7. Recordad la gracia que Alá
os dispensó y el pacto que concluyó con vosotros cuando
dijisteis: «Oímos y obedecemos». ¡Temed a Alá! Alá sabe
bien lo que encierran los pechos.
8. ¡Creyentes! ¡Sed íntegros ante
Alá cuando depongáis con equidad! ¡Que el odio a una gente
no os incite a obrar injustamente! ¡Sed justos! Esto es
lo más próximo al temor de Alá. ¡Y temed a Alá! Alá está
bien informado de lo que hacéis.
9. Alá ha prometido a quienes
crean y obren bien perdón y una magnífica recompensa.
10. Quienes no crean y desmientan
Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
11. ¡Creyentes! Recordad la gracia
que Alá os dispensó cuando una gente habría preferido
poneros las manos encima y Él se lo impidió. ¡Y temed
a Alá! ¡Que los creyentes confíen en Alá!
12. Alá concertó un pacto con
los Hijos de Israel. Suscitamos de entre ellos a doce
jefes. Y Alá dijo: «Yo estoy con vosotros. Si hacéis la
azalá, dais el azaque, creéis en Mis enviados y les auxiliáis,
si hacéis un préstamo generoso a Alá, he de borrar vuestras
malas obras e introduciros en jardines por cuyos bajos
fluyen arroyos. Quien de vosotros, después de eso, no
crea se habrá extraviado del camino recto».
13. Por haber violado su pacto
les hemos maldecido y hemos endurecido sus corazones.
Alteran el sentido de las palabras; olvidan parte de lo
que se les recordó. Siempre descubrirás en ellos alguna
traición, salvo en unos pocos. ¡Borra sus faltas, perdónales!
Alá ama a quienes hacen el bien.
14. Concertamos un pacto con
quienes decían: «Somos cristianos». Pero olvidaron parte
de lo que se les recordó y, por eso,. provocamos entre
ellos enemistad y odio hasta el día de la Resurrección.
Pero ya les informará Alá de lo que hacían.
15. ¡Gente de la Escritura
! Nuestro Enviado ha venido a vosotros, aclarándoos mucho
de lo que de la Escritura habíais ocultado y revocando
mucho también. Os ha venido de Alá una Luz, una Escritura
clara,
16. por medio de la cual Alá
dirige a quienes buscan satisfacerle por caminos de paz
y les saca, con Su permiso, de las tinieblas a la luz,
y les dirige a una vía recta.
17. No creen, en realidad, quienes
dicen: «Alá es el Ungido, hijo de María». Di: «¿Quién
podría impedir a Alá que. si Él quisiera, hiciera morir
al Ungido, hijo de María, a su madre y a todos los de
la tierra?» De Alá es el dominio de los cielos, de la
tierra y de lo que entre ellos está. Crea lo que Él quiere.
Alá es omnipotente.
18. Los judíos y los cristianos
dicen: «Somos los hijos de Alá y Sus predilectos». Di:
«¿Por qué, pues, os castiga por vuestros pecados? No,
sino que sois mortales, de Sus criaturas. Perdona a quien
Él quiere y castiga a quien Él quiere». De Alá es el dominio
de los cielos y de la tierra y de lo que entre ellos está.
Es Él el fin de todo.
19. ¡Gente de la Escritura
! Nuestro Enviado ha venido a vosotros para instruiros,
después de una interrupción de enviados, no sea que dijerais:
«No ha venido a nosotros ningún nuncio de buenas nuevas,
ni monitor alguno». Así, pues, sí que ha venido a vosotros
un nuncio de buenas nuevas y un monitor. Alá es omnipotente.
20. Y cuando Moisés dijo a su
pueblo: «¡Pueblo! Recordad la gracia que Alá os dispensó
cuando suscitó de entre vosotros a profetas e hizo de
vosotros reyes, dándoos lo que no se había dado a ninguno
en el mundo.
21. ¡Pueblo! ¡Entrad en la Tierra
Santa que Alá os destinó y no volváis sobre vuestros pasos;
si no, regresaréis habiendo perdido!».
22. Dijeron: «¡Moisés! Hay en
ella un pueblo de hombres fuertes y no entraremos mientras
no salgan de ella. Si salen de ella, entonces, sí que
entraremos».
23. Dos de sus hombres, temerosos
de Alá, a quienes Alá había agraciado, dijeron: «Entrad
contra ellos por la puerta. Una vez franqueada, la victoria
será vuestra. Si sois creyentes, ¡confiad en Alá!».
24. Dijeron: «¡Moisés! No entraremos
nunca en ella mientras ellos estén dentro. ¡Ve, pues,
tú con tu Señor, y combatid, que nosotros nos quedamos
aquí!».
25. Dijo: «¡Señor! Yo no puedo
más que conmigo y con mi hermano. Haz distinción, pues,
entre nosotros y este pueblo perverso».
26. Dijo: «Les estará prohibida
durante cuarenta años, tiempo en el que vagarán por la
tierra. ¡No te preocupes por este pueblo perverso!».
27. ¡Y cuéntales la historia
auténtica de los dos hijos de Adán, cuando ofrecieron
una oblación y se le aceptó a uno, pero al otro no! Dijo:
«¡He de matarte!». Dijo: «Alá sólo acepta de los que Le
temen.
28. Y si tú pones la mano en
mí para matarme, yo no voy a ponerla en ti para matarte,
porque temo a Alá, Señor del universo.
29. Quiero que cargues con tu
pecado contra mí y otros pecados y seas así de los moradores
del Fuego. Ésa es la retribución de los impíos».
30. Entonces, su alma le instigó
a que s matara a su hermano y le mató, pasando a ser de
los que pierden.
31. Alá envió un cuervo, que
escarbó la tierra para mostrarle cómo esconder el cadáver
de su hermano. Dijo: «¡Ay de mí! ¿Es que no soy capaz
de imitar a este cuervo y esconder el cadáver de mi hermano?».
Y pasó a ser de los arrepentidos.
32. Por esta razón, prescribimos
a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que
no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra,
fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que
quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado
las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron
a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas,
muchos cometieron excesos en la tierra.
33. Retribución de quienes hacen
la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en
la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o
amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del
país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible
castigo en la otra.
34. Quedan exceptuados quienes
se arrepientan antes de caer en vuestras manos. Sabed,
en efecto, que Alá es indulgente, misericordioso.
35. ¡Creyentes! ¡Temed a Alá
y buscad el medio de acercaros a Él! ¡Combatid por Su
causa! Quizás, así, prosperéis.
36. Si poseyeran los infiles
todo cuanto hay en la tierra y otro tanto, y lo ofrecieran
como rescate para librarse del castigo del día de la Resurrección,
no se les aceptaría Tendrán un castigo doloroso.
37. Querrán salir del Fuego,
pero no podrán. Tendrán un castigo permanente.
38. Al ladrón y a la ladrona,
cortadles las manos como retribución de lo que han cometido,
como castigo ejemplar de Alá. Alá es poderoso, sabio.
39. Si uno se arrepiente, después
de haber obrado impíamente y se enmienda, Alá se volverá
a él. Alá es indulgente, misericordioso.
40. ¿No sabes que es de Alá el
dominio de los cielos y de la tierra? Castiga a quien
Él quiere y perdona a quien Él quiere. Alá es omnipotente.
41. ¡Enviado! Que no te entristezcan
quienes se precipitan en la incredulidad. Son de los que
dicen con la boca: «Creemos», pero no creen de corazón,
y de los judíos. Dan oídos a la mentira, dan oídos a otra
gente que no ha venido a ti. Alteran el sentido de las
palabras y dicen: «Si se os ha dado esto, ¡tomadlo!; pero,
si no es esto lo que se os ha dado. ¡guardaos!». Si Alá
quiere que alguien sea tentado, tú no puedes hacer nada
por él contra Alá. Esos tales son aquéllos cuyos corazones
Alá no ha querido purificar. Sufrirán ignominia en la
vida de acá y terrible castigo en la otra.
42. Dan oído a la mentira y devoran
el soborno. Si vienen a ti, decide entre ellos o retírate.
Si te retiras, no podrán hacerte ningún daño. Si decides,
hazlo con equidad. Alá ama a los que observan la equidad.
43. Pero ¿cómo van a hacerte
juez teniendo como tienen la Tora, en la que se
contiene la decisión de Alá? Luego, después de eso, se
retiran. Esos tales no son creyentes.
44. Hemos revelado la Tora,
que contiene Dirección y Luz. Los profetas que se habían
sometido administraban justicia a los judíos según ella,
como hacían los maestros y doctores, según lo que de la
Escritura de Alá se les había confiado y de lo
cual eran testigos. ¡No tengáis, pues, miedo a los hombres,
sino a Mí! ¡Y no malvendáis Mis signos! Quienes no decidan
según lo que Alá ha revelado, ésos son los infieles.
45. Les hemos prescrito en ella:
«Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por
oreja, diente por diente y la ley del talión por las heridas».
Y si uno renuncia a ello, le servirá de expiación. Quienes
no decidan según lo que Alá ha revelado, ésos son los
impíos.
46. Hicimos que les sucediera
Jesús, hijo de María, en confirmación de lo que ya había
de la Tora. Le dimos el Evangelio, que contiene
Dirección y Luz, en confirmación de lo que ya había de
la Tora y como Dirección y Exhortación para los
temerosos de Alá.
47. Que la gente del Evangelio
decida según lo que Alá ha revelado en él. Quienes no
decidan según lo que Alá ha revelado ésos son los perversos.
48. Te hemos revelado la Escritura
con la Verdad, en confirmación y como custodia de lo que
ya había de la Escritura. Decide, pues, entre ellos
según lo que Alá ha revelado y no sigas sus pasiones,
que te apartan de la Verdad que has recibido. A cada uno
os hemos dado una norma y una vía. Alá, si hubiera querido,
habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero quería
probaros en lo que os dio. ¡Rivalizad en buenas obras!
Todos volveréis a Alá. Ya os informará Él de aquello en
que discrepabais.
49. Debes decidir entre ellos
según lo que Alá ha revelado. No sigas sus pasiones. ¡Guárdate
de ellos, no sea que te seduzcan, desviándote de parte
de lo que Alá te ha revelado! Y, si se apartan, sabe que
Alá desea afligirles por algunos de sus pecados. Muchos
hombres son, ciertamente, perversos.
50. ¿Es una decisión a la pagana
lo que desean? Y ¿quién puede decidir mejor que Alá para
gente que está convencida?
51. ¡Creyentes! ¡No toméis como
amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos
de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se
hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío.
52. Ves a los enfermos de corazón
precipitarse a ellos, diciendo: «Tenemos miedo de un revés
de fortuna». Pero puede que Alá traiga el éxito u otra
cosa de Él y, entonces, se dolerán de lo que habían pensado
en secreto.
53. Los creyentes dirán «Son
éstos los que juraban solemnemente por Alá que sí, que
estaban con vosotros? Sus obras serán vanas y saldrán
perdiendo».
54. ¡Creyentes! Si uno de vosotros
apostata de su fe... Alá suscitará una gente a la cual
Él amará y de la cual será amado, humilde con los creyentes,
altivo con los infieles, que Alá y que no temerá la censura
de nadie. Éste es el favor de Alá. Lo dispensa a quien
Él quiere. Alá es inmenso, omnisciente.
55. Sólo es vuestro amigo Alá,
Su Enviado y los creyentes, que hacen la azalá, dan el
azaque y se inclinan.
56. Quien tome como amigo a Alá,
a Su Enviado y a los creyentes... Los partidarios de Alá
serán los que venzan.
57. ¡Creyentes! No toméis como
amigos a quienes, habiendo recibido la Escritura
antes que vosotros, toman vuestra religión a burla y a
juego, ni tampoco a los infieles. ¡Y temed a Alá, si es
que sois creyentes!
58. Cuando llamáis a la azalá,
la toman a burla y a juego, porque son gente que no razona.
59. Di: «¡Gente de la Erscritura
! ¿Es que no tenéis más motivo para censurarnos que el
que creamos en Alá y en la Revelación hecha a nosotros
y a los que nos precedieron y que la mayoría seáis unos
perversos?».
60. Di: «No sé si informaros
de algo peor aún que eso respecto a una retribución junto
a Alá. Los que Alá ha maldecido, los que han incurrido
en Su ira, los que Él ha convertido en monos y cerdos,
los que han servido a los taguts, ésos son los
que se encuentran en la situación peor y los más extraviados
del camino recto».
61. Cuando vienen a Ti, dicen:
«¡Creemos!». Pero entran sin creer y sin creer salen.
Alá sabe bien lo que ocultan.
62. Ves a muchos de ellos precipitarse
al pecado y a la violación de la ley y a devorar el soborno.
¡Qué mal está lo que hacen!
63. ¿Por qué los maestros y los
doctores no les prohíben sus expresiones pecaminosas y
que devoren el soborno? ¡Qué mal está lo que hacen!
64. Los judíos dicen: «La mano
de Alá está cerrada». ¡Que sus propias manos estén cerradas
y sean malditos por lo que dicen! Al contrario, Sus manos
están abiertas y Él distribuye Sus dones como quiere.
Pero la Revelación que tú has recibido de tu Señor acrecentará
en muchos de ellos su rebelión e incredulidad. Hemos suscitado
entre ellos hostilidad y odio hasta el día de la Resurrección.
Siempre que encienden el fuego de la guerra, Alá se lo
apaga. Se dan a corromper en la tierra y Alá no ama a
los corruptores.
65. Si la gente de la Escritura
creyera y temiera a Alá, les borraríamos sus malas obras
y les introduciríamos en los jardines de la Delicia.
66. Si obsevaran la Tora,
el Evangelio y la Revelación que han recibido de
su Señor, disfrutarían de los bienes del cielo y de la
tierra. Hay entre ellos una comunidad que se mantiene
moderada, pero ¡qué mal hacen muchos otros de ellos!
67. ¡Enviado! ¡Comunica la Revelación
que has recibido de tu Señor, que, si no lo haces, no
comunicas Su mensaje! Alá te í, protegerá de los hombres.
Alá no dirige al pueblo infiel.
68. Di: «¡Gente de la Escritura
! No hacéis nada de fundamento mientras no observéis la
Tora. el Evangelio y la Revelación que habéis
recibido de vuestro Señor». Pero la Revelación que tú
has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos
su rebelión e incredulidad. ¡No te aflijas, pues, por
el pueblo infiel!
69. Los creyentes, los judíos,
los sabeos y los cristianos -quienes creen en Alá y en
el último Día y obran bien- no tienen que temer y no estarán
tristes.
70. Concertamos un pacto con
los Hijos de Israel y les mandamos enviados. Siempre T
que un enviado venía a ellos con algo que no era de su
gusto, le desmentían o le daban muerte.
71. Creían que no iban a ser
probados y se portaron como ciegos y sordos. Alá se volvió
a ellos, pero muchos de ellos vol- vieron a portarse como
ciegos y sordos. Alá ve bien lo que hacen.
72. No creen, en realidad, quienes
dicen: «Alá es el Ungido, hijo de María», siendo así que
el mismo Ungido ha dicho: «¡Hijos de Israel, servid a
Alá, mi Señor y Señor vuestro!». Alá veda el Jardín a
quien asocia a Alá. Su morada será el Fuego. Los impíos
no tendrán quien les auxilie.
73. No creen, en realidad, quienes
dicen: «Alá es el tercero de tres». No hay ningún otro
dios que Dios Uno y, si no paran de decir eso, un castigo
doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean.
74. ¿No se volverán a Alá pidiéndole,
perdón? Alá es indulgente, misericordioso.
75. El Ungido, hijo de María,
no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros
enviados, y su madre, veraz. Ambos tomaban alimentos.
¡ Mira cómo les explicamos los signos! ¡Y mira cómo son
desviados!
76. Di: «¿Vais a servir, en lugar
de servir a Alá, lo que no puede dañaros ni aprovecharos?»
Alá es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
77. Di: «¡Gente de la Escritura
! No exageréis en vuestra religión profesando algo diferente
de la Verdad y no sigáis las pasiones de una gente que
ya antes se extravió, extravió a muchos y se apartó del
recto camino».
78. Los Hijos de Israel que no
creyeron fueron maldecidos por boca de David y de Jesús,
hijo de María, por haber desobedecido y violado la ley.
79. No se prohibían mutuamente
las acciones reprobables que cometían. ¡Qué mal hacían!
80. Ves a muchos de ellos que
traban amistad con los que no creen. Lo que han hecho
antes está tan mal que Alá está irritado con ellos y tendrán
un castigo eterno.
81. Si hubieran creído en Alá,
en el r Profeta y en la Revelación que éste recibió, no
les habrían tomado como amigos. pero muchos de ellos son
perversos.
82. Verás que los más hostiles
a los creyentes son los judíos y los asociadores, y que
los más amigos de los creyentes son los que dicen: «Somos
cristianos». Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes
y no son altivos.
83. Cuando oyen lo que se ha
revelado al Enviado, ves que sus ojos se inundan de lágrimas
de reconocimiento de la Verdad. Dicen: «¡Señor! ¡Creemos!
¡Apúntanos, pues. como testigos!
84. ¿Cómo no vamos a creer en
Alá y en la Verdad venida a nosotros si anhelamos que
nuestro Señor nos introduzca con los justos?»
85. Alá les recompensará por
lo que han dicho con jardines por cuyos bajos fluyen arroyos,
en los que estarán eternamente. Ésa es la retribución
de quienes hacen el bien.
86. Pero quienes no crean y desmientan
Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
87. ¡Creyentes! ¡No prohibáis
las cosas buenas que Alá os ha permitido! ¡Y no violéis
la ley, que Alá no ama a los que la violan !
88. ¡Comed de lo lícito y bueno
de que Alá os ha proveído! ¡Y temed a Alá, en Quien creéis!
89. Alá no os tendrá en cuenta
la vanidad de vuestros juramentos, pero sí el que hayáis
jurado deliberadamente. Como expiación, alimentaréis a
diez pobres como soléis alimentar a vuestra familia, o
les vestiréis, o manumitiréis a un esclavo. Quien no pueda,
que ayune tres días. Cuando juréis, ésa será la expiación
por vuestros juramentos. ¡Sed fieles a lo que juráis!
Así os explica Alá Sus aleyas. Quizás, así, seáis agradecidos.
90. ¡Creyentes! El vino, el maysir,
las piedras erectas y las flechas no son sino abominación
y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis.
91. El Demonio quiere sólo crear
hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y
del maysir, e impediros que recordéis a Alá y
hagáis la azalá. ¿Os abstendréis, pues?
92. ¡Obedeced a Alá, obedeced
al Enviado y guardaos! Pero, si volvéis la espalda, sabed
que a Nuestro Enviado le incumbe sólo la transmisión clara.
93. Quienes creen y obran bien,
no pecan en su comida si temen a Alá, creen y obran bien,
luego temen a Alá y creen, luego temen a Alá y hacen el
bien. Alá ama a quienes hacen el bien.
94. ¡Creyentes! Alá ha de probaros
con alguna caza obtenida con vuestras manos o con vuestras
lanzas, para saber quién Le teme en secreto. Quien, después
de esto, viole la ley, tendrá un castigo doloroso.
95. ¡Creyentes! No matéis la
caza mientras estéis sacralizados. Si uno de vosotros
la mata deliberadamente, ofrecerá como víctima a la Caaba,
en compensación, una res de su rebaño, equivalente a la
caza que mató -a juicio de dos personas justas de entre
vosotros-, o bien expiará dando de comer a los pobres
o ayunando algo equivalente, para que guste la gravedad
de su conducta. Alá perdona lo pasado, pero Alá se vengará
del reincidente. Alá es poderoso, vengador.
96. Os es lícita la pesca y alimentaros
de ella para disfrute vuestro y de los viajeros, pero
os está prohibida la caza mientras dure vuestra sacralización.
Y temed a Alá hacia Quien seréis congregados.
97. Alá ha hecho de la Caaba,
la Casa Sagrada, estación para los hombres, y ha instituido
el mes sagrado, la víctima y las guirnaldas para que sepáis
que Alá conoce lo que está en los cielos y en la tierra
y que Alá es omnisciente.
98. Sabed que Alá es severo en
castigar, pero también que Alá es indulgente, misericordioso.
99. Al Enviado no le incumbe
sino la transmisión. Alá sabe lo que manifestáis y lo
que ocultáis.
100. Di: «No es lo mismo el
mal que el bien, aunque te plazca lo mucho malo que hay.
¡Temed, pues, a Alá, hombres de intelecto! Quizás, así,
prosperéis».
101. ¡Creyentes! No preguntéis
por cosas que, si se os dieran a conocer, os dañarían.
Si, con todo, preguntáis por ellas cuando se revela el
Corán, se os darán a conocer y Alá os perdonará
por ello. Alá es indulgente, benigno.
102. Gente que os precedió hizo
esas mismas preguntas y, por ellas, se hizo infiel.
103. Alá no ha instituido ni
bahira, ni saibas ni wasila, ni
hami. Son los infieles quienes han inventado la
mentira contra Alá. Y la mayoría no razonan.
104. Y cuando se les dice: «Venid
a la Revelación de Alá y al Enviado», dicen: «Nos basta
aquello en que encontramos a nuestros padres». ¡Cómo!
¿Y si sus padres no sabían nada, ni estaban bien dirigidos?
105. ¡Creyentes! ¡Preocupaos
de vosotros mismos! Quien se extravía no puede dañaros,
si estáis en la buena dirección. Todos volveréis a Alá.
Ya os informará Él de lo que hacíais.
106. ¡Creyentes! Cuando, a punto
de morir, hagáis testamento, llamad como testigos a dos
personas justas de los vuestros o bien a dos de fuera
si estáis de viaje y os sobreviene la muerte. Retenedlas
después de la azalá. Si dudáis de ellas, que juren por
Alá: «¡No nos venderemos, aunque se trate de un pariente,
ni ocultaremos el testimonio de Alá! Si no, seríamos de
los pecadores».
107. Si se descubre que son
reos de pecado, otros dos, los más próximos, les sustituirán,
elegidos entre los perjudicados por el perjurio y jurarán
por Alá: «Nuestro testimonio es más auténtico que el de
los otros dos. Y no hemos violado la ley. Si no, seríamos
de los impíos».
108. Así, será más fácil conseguir
que presten testimonio como es debido, o que teman ver
rechazados sus juramentos después de prestados. ¡Temed
a Alá y escuchad! Alá no dirige al pueblo perverso.
109. El día que Alá congregue
a los enviados y diga: «¿Qué se os ha respondido?», dirán:
«No sabemos. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas».
110. Cuando dijo Alá: «¡Jesús,
hijo de María!; Recuerda Mi gracia, que os dispensé a
ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo
y hablaste a la gente en la cuna y de adulto, y cuando
le enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Tora
y el Evangelio. Y cuando creaste de arcilla a modo
de pájaros con Mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron
en pájaros con Mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento
y al leproso con Mi permiso. Y cuando resucitaste a los
muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti a los Hijos
de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras
y los que de ellos no creían dijeron: 'Esto no es sino
manifiesta magia'.
111. Y cuando inspiré a los
apóstoles: '¡Creed en Mí y en Mi enviado!' Dijeron: «¡Creemos!
¡Sé testigo de nuestra sumisión!'».
112. Cuando dijeron los apóstoles:
«¡Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer que nos
baje del cielo una mesa servida?». Dijo: «¡Temed a Alá,
si sois creyentes!».
113. Dijeron: «Queremos comer
de ella. Así, nuestros corazones se tranquilizarán, sabremos
que nos has hablado verdad y podremos ser testigos de
ella».
114. Dijo Jesús, hijo de María:
«¡Alá, Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa
servida, que sea para nosotros, el primero como el último,
motivo de regocijo y signo venido de Ti. ¡Provéenos del
sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!».
115. Dijo Alá: «Sí, voy a hacer
que os baje. Pero, si uno de vosotros, después de eso,
no cree, le castigaré como no he castigado a nadie en
el mundo».
116. Y cuando dijo Alá: «¡Jesús,
hijo de María! ¡Eres tú quien ha dicho a los hombres:
'¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de
tomar a Alá!'?». Dijo: «¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir
algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú
lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo
no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las
cosas ocultas.
117. No les he dicho más que
lo que Tú me has ordenado: '¡Servid a Alá, mi Señor y
Señor vuestro!' Fui testigo de ellos mientras estuve entre
ellos, pero, después de llamarme a Ti, fuiste Tú Quien
les vigiló. Tú eres testigo de todo.
118. Si les castigas, son Tus
siervos, Si les perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio».
119. Alá dice: «Este es un día
en que su sinceridad aprovechará a los sinceros. Tendrán
jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán
eternamente, para siempre». Alá está satisfecho de ellos
y ellos lo están de Él. ¡Ése es el éxito grandioso!
120. De Alá es el dominio de
los cielos y de la tierra y de lo que en ellos está. Es
omnipotente.
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