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El
Engaño del Evolucionismo
De Harun
Yahia
Traducido y editado por: Abu Dharr
Manzolillo
PRIMERA PARTE
INTRODUCCIÓN
¿CUÁL ES EL OBJETIVO
DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN?
Alguna gente que ha
escuchado hablar de la "teoría de la evolución" o del "Darvinismo", puede pensar
que estos conceptos solamente
incumben al campo de la
biología, sin ningún otro significado en sus vidas diarias. Este es un gran
error de concepción porque mucho más que un concepto biológico, la teoría de la
evolución constituye el apuntalamiento de una filosofía fraudulenta que ha
influido sobre un gran número de personas.
Se trata de la
filosofía "materialista", la cual sostiene una serie de puntos de vista espurios
respecto a porqué y cómo pasamos a existir los seres humanos. El materialismo
sostiene que lo único que existe es la materia, la cual es la esencia de todas
las cosas orgánicas e inorgánicas. Partiendo de esta premisa, se presenta la
existencia de un Creador divino, es decir, Dios. Al reducir todo al nivel de la
materia, esta noción transforma al hombre en una criatura que repara solamente
en ella y se aparta de los valores morales de cualquier tipo. Este es el
comienzo de grandes desastres que sobrevendrán en la vida de los seres humanos.
Los prejuicios del
materialismo no se limitan solamente a los individuos. El materialismo busca
abolir también los valores básicos sobre los que descansan el estado y la
sociedad y generar un conjunto social insensible y sin grandeza de espíritu que
preste atención solamente a lo material. De este modo ninguno de los miembros de
una comunidad, puede poseer ideales como el patriotismo, el amor por el pueblo
de uno, la justicia, la lealtad, la honestidad, el sacrificio, el honor o una
ética correcta; el orden social establecido por esos individuos está condenado a
hacerse pedazos en un corto plazo. Por dichas razones, el materialismo es una de
las amenazas más serias a los valores básicos del orden social y político de la
nación.
Como una cuestión de
hecho, las ideas materialistas de todo tipo, siendo las de Marx las principales,
han colapsado totalmente debido a que la teoría de la evolución - que en
realidad es un dogma del siglo XIX sobre el que se apoya el materialismo -, ha
quedado absolutamente invalidada por medio de los descubrimientos de la ciencia
moderna, la cual ha desaprobado y continúa desaprobando las hipótesis
materialistas que no reconocen más que la materia, en tanto que demuestra que
todo lo existente es el producto de lo creado por un ser superior.
LIBRARSE DEL PREJUICIO
La mayoría de la gente
acepta como estrictamente cierto todo lo que escucha de los científicos. No se
le ocurre que los mismos pueden tener también distintos prejuicios filosóficos o
ideológicos. El hecho es que los científicos evolucionistas imponen a la gente
sus propios prejuicios y puntos de vista filosóficos, bajo la apariencia de
"ciencia". Por ejemplo, aunque son conscientes que los sucesos azarosos no
causan más que irregularidades y confusiones, pretenden que el maravilloso plan,
orden y designio que se ven en el Universo y en los organismos vivientes surgen
de manera casual.
Por ejemplo, un
biólogo se da cuenta fácilmente que en una molécula de proteína, el "ladrillo"
con el que se construye la vida, hay una armonía incomprensible, sin ninguna
posibilidad que sea el producto de la casualidad. Sin embargo, el evolucionista
sostiene que esa proteína pasó a existir de modo casual, bajo las condiciones
primitivas de la Tierra, hace miles de millones de años. Y no se detiene ahí
sino que sostiene también, sin vacilar, que no solamente se formó una proteína
de manera casual sino que lo hicieron millones, y luego, de forma increíble, se
juntaron para crear la primera célula viva. Además, defiende ese punto de vista
con una obcecada obstinación. Una persona así es lo que se llama científico
"evolucionista".
Si éste se encontrase
con tres ladrillos apilados mientras camina por la calle, nunca supondría que se
juntaron de manera casual y que también de forma fortuita uno se puso arriba del
otro. En realidad, debería considerarse insano mental a quien afirma algo así.
¿Cómo puede ser
posible entonces que gente que es capaz de evaluar sucesos comunes racionalmente
adopte una actitud irracional cuando llega el momento de pensar sobre su propia
existencia?
No es dable sostener
que se adopte esa actitud en nombre de la ciencia: la ciencia requiere que si
hay dos alternativas igualmente posibles en un caso dado, se tome a las dos en
consideración. Y si la probabilidad de una de las dos es muy baja, por ejemplo
del 1%, entonces lo racional y científico es considerar como válida a la otra,
cuya probabilidad es del 99%.
Sigamos ahora,
teniendo en cuenta este fundamento científico. Respecto a cómo se originó la
vida en la Tierra se pueden presentar dos puntos de vista. Uno considera que
todo lo viviente fue creado por Dios en su actual estructura compleja. El otro
considera que la vida tuvo lugar por medio de coincidencias azarosas, de forma
inconsciente. Este segundo punto de vista es el que sostiene la teoría de la
evolución.
Cuando observamos los
antecedentes científicos, por ejemplo, de la biología molecular, vemos que no
hay ninguna posibilidad de que una simple célula -o incluso una de las millones
de proteínas presentes en la célula- pudiese haber pasado a existir de manera
casual, como pretenden los evolucionistas. Ya veremos en los capítulos que
siguen que los cálculos de probabilidad también confirman esto muchas veces. Por
lo tanto el parecer de los evolucionistas sobre la aparición de la vida tiene
una probabilidad de ser cierta igual a cero.
Eso significa que el
primer punto de vista tiene "100%" de probabilidad de ser cierto. Es decir, que
la vida apareció debido a que alguien la produjo de manera consciente. Para
decirlo de otro modo, fue "creada". Todo lo existente lo es por designio de un
Creador elevado, superior en conocimiento, poder y sabiduría. Esta realidad no
es simplemente una cuestión de convicción: es la conclusión normal a la que uno
es conducido por la ciencia, la lógica y el discernimiento.
Bajo estas
circunstancias, nuestros científicos "evolucionistas" deberían renunciar a su
pretensión y adherir a un hecho que es tanto obvio como demostrado. Hacer otra
cosa es evidenciar que se sacrifica la ciencia debido al dogma, la ideología y
la filosofía que se defiende en vez de ser un verdadero científico.
La cólera, la
ofuscación y los prejuicios de nuestro "científico" aumentan multiplicadamente
cada vez que confronta la realidad. Esa actitud se puede explicar con una sola
palabra: "fe". Pero se trata de una fe ciega, dado que no puede haber ninguna
otra explicación a la falta de consideración de todos los hechos, o se trata de
una devoción perpetua al ridículo escenario que construyeron en su imaginación.
MATERIALISMO INTELIGIBLE
La fe de la que
hablamos es la fe en la filosofía materialista, la cual alega que la materia
existió eternamente y que no hay nada más que materia. El llamado "fundamento
científico" de la filosofía materialista es la teoría de la evolución, a la que
se defiende de manera obcecada para respaldar dicha filosofía. Cuando la ciencia
invalida las pretensiones de la teoría de la evolución - y este es el punto a
que se ha llegado a fines del siglo XX- entonces se busca distorsionarla de modo
que siga sosteniendo los conceptos de la evolución con el objeto de mantener con
vida el materialismo.
La gente que rechaza
constantemente los claros signos y evidencias del Creador, se vuelve totalmente
necia. Atrapada por una ignorante autoconfianza provocada por su necedad, puede
terminar incluso sosteniendo como virtual algo que es un absurdo. Un buen
ejemplo de esto es el prominente evolucionista Richard Dawkins, quien dijo a los
cristianos que no acepten los milagros, ni siquiera si ven que una estatua de la
Virgen María extiende las manos hacia ellos. De acuerdo con Dawkins,
"Posiblemente todos los
átomos de los brazos de la estatua se mueven simultáneamente en la misma
dirección, probabilidad bastante inconcebible pero posible"(4).
La psicología de los
incrédulos ha existido a lo largo de la historia. El Corán la describe así: "Aunque
hubiéramos hecho que los ángeles descendieran a ellos, aunque les hubieran
hablado los muertos, aunque hubiéramos juntado antes ellos todas las cosas, no
habrían creído, a menos que Dios hubiera querido. Pero la mayoría son
ignorantes". -6:111-.
Como lo aclara ese
versículo, el pensamiento dogmático de los evolucionistas no es original ni
peculiar de ellos. En realidad, lo que sostienen los científicos no es un
pensamiento científico sino una ignorancia preservada desde la época de las
comunidades paganas más incivilizadas.
La misma psicología se
define en otro versículo del Corán: "Aún
si les abriéramos una puerta del cielo y pudieran ascender a él, dirían:
"Nuestra vista ha sido enturbiada nada más, o, más bien, se nos ha hechizado"
(15:14-15).
SEGUNDA PARTE
HISTORIA SUSCINTA DE
LA TEORIA
Las raíces del
pensamiento evolucionista se hunden en la antigüedad, como una creencia
dogmática que intenta negar el hecho de la Creación. La mayoría de los filósofos
paganos de la Grecia antigua defienden la idea de la evolución. Cuando
observamos la filosofía de la historia vemos que la idea de la evolución
constituye la columna vertebral de muchas filosofías paganas.
Sin embargo, no es la
filosofía antigua pagana sino la fe en Dios lo que ha jugado un papel
estimulante en el desarrollo de la ciencia moderna. La mayoría de las personas
que encabezaron el nacimiento de la ciencia moderna creían en la existencia de
Dios. Al estudiar las disciplinas correspondientes buscaban descubrir el
universo que Dios ha creado y percibir Sus leyes y los pormenores de Su
Creación. Cuvier, el padre de la paleontología, Lineo, el pionero de la botánica
y de la zoología, Isaac Newton, a quien se considera "el más grande científico
de todos los tiempos" y los astrónomos como Leonardo de Vinci, Copérnico,
Keppler y Galileo, todos ellos, estudiaron las ciencias creyendo no solamente en
la existencia de Dios sino también que todo el Universo pasó a existir como
resultado de Su creación(5). Alberto Einstein, considerado el genio más grande
de nuestra época, fue otro ferviente científico que creía en Dios:
"No puedo concebir un
científico genuino sin una fe profunda. Esta situación puede expresarse por
medio de una imagen: la ciencia sin religión cojea".(6)
Uno de los fundadores
de la física moderna, el físico alemán Max Planck, dijo que cualquiera que
estudie la ciencia seriamente debe leer la sentencia estampada sobre la puerta
del templo de la erudición: "Ten fe". La fe es un atributo esencial del
científico.(7)
La teoría de la
evolución es el resultado de la filosofía materialista que surgió a la
superficie con el redespertar de antiguas filosofías materialistas y se expandió
ampliamente en el siglo XIX. Como indicamos antes, el materialismo busca
explicar la naturaleza por medio de factores solamente materiales. Dado que en
todo momento rechaza la opción de la Creación, afirma que todo, animado o
inanimado, apareció sin que haya un acto Creador sino como resultado de
coincidencias que luego adquirieron la condición de "orden establecido". Sin
embargo, la mente humana está estructurada de tal manera, que concibe la
existencia de una voluntad organizadora donde sea que ve un orden o disposición
dados. La filosofía materialista, contraria a esta característica básica de la
mente humana, produjo la "teoría de la evolución" a mediados del siglo XIX.
LA IMAGINACIÓN DE DARWIN
La persona que
presentó la teoría de la evolución de la manera en que es defendida hoy día, fue
un naturalista aficionado inglés, llamado Charles Robert Darwin.
Éste nunca emprendió
un estudio formal de la biología. Tenía solamente un interés de aficionado por
la naturaleza y lo viviente; interés que lo animó a unirse a una expedición
marítima en un barco llamado "HMS Beagle" que partió de Inglaterra en 1832 y
viajó a distintas partes del mundo durante 5 años. El joven Darwin estaba muy
impresionado por varias especies vivas, especialmente por ciertos fringilidos
que vio en las Islas Galápagos. Pensaba que las variaciones en sus picos fueron
causadas por la adaptación al medio. Basado en esta idea supuso que el origen de
la vida y de las especies yacía en el concepto de "adaptación al medio
ambiente". Según Darwin, distintas especies vivas no fueron creadas
separadamente por Dios sino que más bien provenían de un ancestro común y se
diferenciaron luego como resultado de las condiciones naturales (en que pasaron
a vivir cada una).
La hipótesis de Darwin
no se basaba en ningún descubrimiento o experimento científico. Sin embargo, con
el tiempo se volvió una teoría presuntuosa gracias al apoyo e impulso que
recibió de los famosos biólogos y naturalistas de esa época. La idea era que los
individuos que mejor se adaptaron a su medio transfirieron las cualidades
adquiridas a las generaciones subsiguientes. Luego esas cualidades se acumularon
y con el tiempo transformaron a las criaturas en cuestión en especies totalmente
distintas a sus ancestros (En esa época se desconocía el origen de esas
"cualidades provechosas"). Según Darwin el ser humano fue el resultado más
desarrollado de dicho mecanismo y denominó a ese proceso "evolución por
selección natural". Pensó que había encontrado el "origen de las especies": el
origen de una especie era otra especie. En 1859 publicó esos conceptos en su
libro titulado "El Origen de las Especies Por medio de la Selección Natural".
Era bien consciente de
que dicha teoría enfrentaba un montón de problemas, cosa que confesó en el
capítulo "Dificultades de la Teoría". En principio esas dificultades se
presentaban con los registros fósiles, con los órganos complejos de seres
vivientes que posiblemente no se podían explicar por medio de la casualidad (por
ejemplo, los ojos) y con los instintos. Darwin esperaba que esas dificultades se
superarían por medio de nuevos descubrimientos. No obstante, eso no evitó que se
le ocurriesen una serie de explicaciones que resultaban muy inadecuadas para
otros. El físico norteamericano Lipson hizo el siguiente comentario sobre las
"dificultades" de Darwin:
"Al leer 'El Origen de las
Especies' descubrí que Darwin estaba mucho menos seguro de lo que aparentaba. El
capítulo titulado 'Dificultades de la Teoría', por ejemplo, exhibe la
considerable duda del autor. Como físico me intrigaron particularmente sus
comentarios sobre el modo en que surgieron los ojos".(8)
Mientras desarrollaba
esta teoría, Darwin estaba impresionado por muchos biólogos evolucionistas que
le precedieron, especialmente por el francés Lamarck(9). Según éste, las
criaturas vivas transferían los rasgos adquiridos en su existencia de una
generación a la siguiente, evolucionando de esta manera. Por ejemplo, las
jirafas se desarrollaron a partir de animales como los antílopes por la
necesidad de extender cada vez más el cuello, una generación tras otra, al
intentar alcanzar las ramas que los alimentaban, cada vez más altas. Darwin
empleó esta tesis de "traspaso de los rasgos adquiridos", propuesta por Lamarck,
como el factor que hacía evolucionar a los seres vivientes.
Pero tanto Darwin como
Lamarck estaban equivocados porque en su época la vida no podía ser estudiada
con la primitiva tecnología de entonces y en un nivel muy inadecuado. Los campos
científicos como el de la genética y la bioquímica no existían ni siquiera como
nombres. Por lo tanto sus teorías dependían totalmente de sus capacidades
imaginativas.
Mientras retumbaban
los ecos del libro de Darwin, un botánico austríaco de nombre George Mendel,
descubrió las leyes de la herencia en 1865. El descubrimiento de Mendel, que no
fue conocido hasta fin de ese siglo, obtuvo una gran importancia a principio del
siglo siguiente y marcó el nacimiento de la ciencia genética. Poco después se
descubrió la estructura de los genes y los cromosomas. El descubrimiento en el
decenio de 1950 de la molécula de ADN que incorpora la información genética,
arrojó la teoría de la evolución a una gran crisis. La razón era la increíble
complejidad de la vida y la invalidez de los mecanismos evolucionistas
propuestos por Darwin.
Esos cambios deberían
haber terminado con la teoría de Darwin en el basurero de la historia. Sin
embargo, no sucedió eso porque ciertos círculos insistieron en revisarla,
renovarla y elevarla a un plano científico. Estos esfuerzos tienen sentido
solamente cuando se comprueba que por detrás de la teoría se ubican intenciones
ideológicas antes que preocupaciones científicas.
LOS ESFUERZOS DESESPERADOS
DEL NEODARWINISMO
La teoría de Darwin
entró en una profunda crisis debido al descubrimiento de las leyes de la
genética en el primer cuarto de este siglo. Independientemente de ello, un grupo
de científicos que estaba determinado a permanecer leal a Darwin, se esforzó por
presentarse con soluciones.
Se encontraron en una
reunión organizada por la Sociedad de Geología Norteamericana en 1941.
Genetistas como G. Ledyard Stebbins y Theodosius Dobzhansky, zoólogos como Ernst
Mayr y Julián Huxley, paleontólogos como George Gaylord Simpson y Glenn L.
Jepsen y matemáticos genetistas como Ronald Fisher y Sewall Right, después de
largas discusiones, acordaron sobre la manera de "remendar" el darvinismo.
Esos cuadros
científicos se centraron en la cuestión del origen de las variaciones
provechosas o útiles que supuestamente hacían que los organismos vivos
evolucionen, cuestión que el propio Darwin fue incapaz de explicar, dejándola
simplemente a un lado al apoyarse en Lamarck. La idea que se presentaba ahora
era la de "mutaciones azarosas". A esta nueva teoría la denominaron "Teoría de
la Evolución Sintética Moderna", la cual es el producto de agregar el concepto
de mutación a la tesis de la selección natural de Darwin. En un corto tiempo
dicha teoría pasó a ser conocida como "neodarwinismo".
En las décadas
siguientes se harían desesperados intentos por demostrar (lo cierto) del
neodarwinismo. Ya se sabía que las mutaciones, o "accidentes", que ocurren en
los genes de los organismos vivientes eran siempre dañinos. Los neodarwinistas
intentaron establecer un caso de "mutación útil" por medio de miles de
experimentos. Todos ellos finalizaron en un completo fracaso.
Buscaron probar que
los primeros organismos vivientes podían haberse originado por casualidad bajo
las condiciones terrestres primitivas propuestas por la teoría, pero también
dichos experimentos culminaron en el fracaso. La frustración era el resultado de
todos los ensayos que intentaban demostrar que la vida pudo generarse por
casualidad. Los cálculos de probabilidad demostraban que ni siquiera pudo
haberse formado por casualidad una sola proteína, el "ladrillo" con el que se
edifica la vida. Y la célula - que supuestamente emergió por casualidad bajo las
condiciones terrestres primitivas no controladas, según los evolucionistas- no
pudo ser sintetizada ni siquiera por los laboratorios más sofisticados del siglo
XX.
La teoría
neodarwinista también es derrotada por los registros fósiles. Nunca se ha
encontrado en ninguna parte del mundo alguna "forma transitoria" que
supuestamente podría exhibir la evolución gradual de los organismos vivos - de
especies primitivas o avanzadas- como pretendían los neodarwinistas. Al mismo
tiempo, la anatomía comparada revelaba que las especies que se supuso
evolucionaron una de otra, en realidad tenían rasgos anatómicos distintos y que
nunca pudieron ser ancestros o descendientes una de la otra.
Sucede que el
neodarwinismo, de ninguna manera, fue una teoría científica. Sí fue un dogma
ideológico, por no decir una especie de "religión". A esto se debe que los
paladines de la teoría de la evolución aún lo siguen defendiendo a pesar de
todas las evidencias en contrario. Sin embargo, una cosa en la que no se pueden
poner de acuerdo es cuál de los distintos modelos propuestos para que se lleve a
cabo la evolución es el "correcto". Uno de los más importantes es el escenario
fantástico conocido como "equilibrio puntuado".
Hoy día cientos de
científicos de todo el mundo, especialmente de Norteamérica y de Europa, rebaten
la teoría de la evolución y han publicado muchos libros sobre la invalidez de la
misma.
El nivel primitivo de la
ciencia y la tecnología en la época de Darwin
Cuando Darwin presentó
sus suposiciones, las disciplinas de la genética, la microbiología y la
bioquímica no existían aún. Si hubiesen sido de actualidad antes que presentase
su teoría, se habría dado cuenta fácilmente que su teoría era totalmente
anticientífica y posiblemente no hubiera presentado esos supuestos sin sentido.
La información que determina a las especies ya existe en los genes y es
imposible que la selección natural produzca nuevas especies a través de la
alteración de los mismos.
De la misma manera, el
actual mundo de la ciencia tiene una comprensión muy somera e imperfecta de la
estructura y funciones de la célula. Si Darwin hubiese tenido la posibilidad de
ver la célula con un microscopio electrónico habría testimoniado la gran
complejidad y la estructura extraordinaria en los organelos de la célula. Habría
contemplado con sus propios ojos que un mínimo de variaciones en ese sistema tan
complejo e intrincado impediría su concreción. Si hubiese conocido la
biomatemáticas, se habría dado cuenta que ni siquiera una simple molécula de
proteína, ni hablar de toda una célula, podría haber pasado a existir de manera
casual.
El estudio
pormenorizado de la célula fue solamente posible después de la invención del
microscopio electrónico. Con los microscopios primitivos de la época de Darwin
solamente podía observarse la superficie exterior de la célula.
El racismo de Darwin
Uno de los aspectos
más importante y no obstante menos conocido de Darwin es su racismo: consideraba
a los europeos blancos más "avanzados" que otras razas humanas. En tanto
presuponía que el ser humano evolucionó a partir de criaturas parecidas a los
monos, barruntó que algunas razas se desarrollaron más que otras y que las
últimas aún tenían rasgos de simios. En su libro "La Descendencia del Hombre",
el cual publicado después de "El Origen de las Especies", comentó descaradamente
"las mayores
diferencias entre los seres humanos de razas distintas"(1). Darwin sostiene
allí que los negros y los aborígenes australianos son iguales a los gorilas y
luego infirió que los mismos, con el tiempo, deberían ser "hechos a un lado"
por las "razas civilizadas". Dijo: "En un futuro, no muy distante
como para medirlo en siglos, las razas humanas civilizadas, seguramente,
exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes en todo el mundo. Sin duda…, al
mismo tiempo serán exterminados los monos antropomorfos. Podemos esperar que
exista un hombre civilizado - incluso más que el caucásico- cuya diferencia con
un mono tan inferior como el mandril sea mayor a la que existe entre el negro o
el australiano y el gorila"(2).
Las disparatadas ideas
de Darwin no fueron solamente teorizadas sino llevadas también a una posición
que proveyeron los más importantes "fundamentos científicos" al racismo.
Suponiendo que los seres vivientes evolucionaron en la lucha por la vida, el
Darvinismo fue adaptado a las ciencias sociales y se convirtió en una concepción
que pasó a ser llamada "Darvinismo Social".
El Darvinismo Social
afirma que las razas humanas existentes están ubicadas en distintos peldaños de
la "escala evolutiva", que las razas europeas eran las más avanzadas y que
muchas otras razas aún llevan rasgos de "simios".
- Benjamin
Farrington, "What Darwin Really Said", Sphere Books, 1971, p. 54-56.
- Charles
Darwin, "The Descent of Man", segunda edición, New York, A.L. Burt Co., 1874,
p. 178.
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